domingo, 20 de mayo de 2012

GENTES DE NAVASFRÍAS



Registros parroquiales.

Con los datos que hoy día se pueden consultar en los registros parroquiales, podemos formarnos una idea real de los flujos migratorios que fueron formando este pueblo a partir del siglo XVII, con  nombres y apellidos, así como el origen de las personas que se desplazaron de otras partes para fijar su residencia en esta pequeña villa, perteneciente a la Orden de Alcántara, objeto más tarde de desamortización, llevada a cabo, entre otros, en todos los territorios de las ordenes militares, y que traería consigo la llegada de más personas, logrando un incremento importante en los vecinos de Navasfrías.
Estos clérigos que a continuación se detallan, fueron los que, día a día, dieron fe de los nacimientos, matrimonios y defunciones acaecidas en esta villa desde 1675; siendo en buena parte, hasta el final del primer tercio del siglo XIX, pertenecientes al clero regular, provenientes de monasterios relativamente cercanos, como el de San Martín de Trevejo, al que pertenecían la mayor parte de ellos, y otros, a los de Hoyos y Gata, un poco más alejados. El resto de clérigos, son seculares, pertenecientes a la diócesis de Ciudad Rodrigo; aunque también prestaron servicios en esta parroquia, algunos de la diócesis de Coria-Cáceres y portugueses.
Estos libros, también pueden servir para hacer una valoración de nacimientos y defunciones, en este último caso, para poder determinar la mortalidad infantil en las diferentes partes del año y ver su evolución en los meses más calurosos, en los que esta se acrecentaba; así como en épocas de pandemias.
En los libros de difuntos, también queda reflejado, en algunos casos, las últimas voluntades en forma de testamento espiritual, que a veces va más allá, siendo un verdadero testamento civil recogido en presencia del escribano del ayuntamiento o del fiel de fechos; certificando otras veces, en estas partidas, la falta de recursos de las personas fallecidas que no pueden  testar por ser pobres de solemnidad.

 

Clérigos que desde el último cuarto del siglo XVII, hasta el final de la década de los sesenta, del siglo XX, oficiaron alguna ceremonia en Navasfrías, llevando a cabo la inscripción en los Libros sacramentales.

Frai   Alonso de Amedo. Lector de teología jubilado, Or Smª Trinidad, redención de cautivos.
Frai   Antonio de Extrada. Orden Smª Trinidad y vicario de la villa de Navasfrías.
Don   Francisco Alonso López del Manzano. Beneficiado de la villa de Payo de Villar de Flores.
Fray  Pedro Maíllo. Predicador conventual San Martín de Trevejo. Rlgsº de Ntrº Padre San Frcº.
Fray  Joan de Fuente. Predicador.
Lic     Francisco Lorenzo. Cura de la villa de Navasfrías.
Fray  Thomás Gutiérrez. Vicario de la parroquia de Navasfrías.
Don   Pedro Baxo Arroyo. Vicario de la parroquia de Navasfrías.
Fray  Joan Sánchez Vandera. Vicario de la parroquia de Navasfrías
Lic    Joan de Fonseca.
Lic    Juan de Llanos. Cura beneficiado de Alberguería de Argañan.
Don  Juan Moreno Bicente.
Lic    Antonio Prieto de Herrera.
Don  Joachim de Amaral.
Don   Francisco García Carrasco. Beneficiado rector y cura propio de Casillas de Flores.
Don   Antonio de Cáceres Periancol.
Don   Juan Antonio Panto.
Fray  Miguel de Santiago. Convento de Nuestra Srª de Monte Celi. Gata.
Lic    Manuel Gómez. Convento San Marthiño.
Don  Pedro Clemente Bravo y Jabato. Cura propio de la parroquia de Navasfrías.
Lic    Francisco Gay de Carballo.
Fray  Joseph Hernández. Morador del convento de San Martín de Trevejo.
Don   Lorenzo Sánchez Parra. Beneficiado rector de la parroquia de Navasfrías.
Fray  Juan Calleja.
Fray  Manuel García de Pedrosa. Beneficiado rector de la villa de Navasfrías.
Don  Pedro Rodríguez Abbad. Beneficiado de la villa de Payo.
Lic    Francisco Gómez. Cura interino de la villa de Navasfrías.
Don  Juan Conijera. Beneficiado rector de la villa de Payo.
Don  Francisco Gómez Bazo. Beneficiado rector de la villa de Fuenteguinaldo.
Fray  Manuel Pérez.
Don  Valerio Blanco Herrejón. Beneficiado rector de Villamiel.
Don  Francisco Juan Bentura. Vicario de la parroquia de Navasfrías.
Lic    Francisco Corral y Galán. Vicario de la parroquia de Navasfrías. 
Don  Juan Antonio de Dios. Vicario de la parroquia de Navasfrías.
Fray  Pedro Hernández Toribio. Rlgsº del Convtº de San Frcº extramuros, San Martín de Trevejo.
Fray  Juan Alonso. Convento extramuros de San Martín de Trevejo.
Don   Andrés Cepa. Beneficiado rector del lugar de Manzano y sus anejos.
Don   Esteban Martín Moreno. Vicario de la parroquia de Navasfrías.
Don   Gerónimo de Alonso. Beneficiado rector de la parroquia de Navasfrías.
Fray   Alonso Juan Salamanca.
Don   Pedro Relioz.
Don   Matheo Evaristo Sierra. Beneficiado rector de la parroquia de Payo.
Fray   Andrés Duran Franco. Predicador y morador del convento de San Martín de Trevejo.
Fray   Francisco Martín Guardado. Rlgsº orante de Ntrº. Padre San Frcº de San Martín de Trevejo.
Fray   Bernardo de los Dolores y Brozas. Religioso descalzo.
Fray   Cristóbal Pérez. Religioso del convento de San Martín de Trevejo.
Fray   Lorenzo Picado. Religioso del convento de San Martín de Trevejo.
Don    Juan Donato Ramos. Celebrante por comisión del párroco.
Fray   Domingo de Santa María.
Fray   Pedro Estévez.
Fray   Antonio Téllez. Religioso de Ntrº Padre San Frcº, ecónomo teniente de la villa de Navasfrías.
Fray   Josef Peña. Religioso de Ntrº Padre San Frcº, cura teniente de la villa de Navasfrías.
Don    Francisco González Salguera. Párroco de Aldeia do Bispo.
Don    Fernando Antonio Quadrado y Quijano. Cura teniente de Navasfrías.
Fray   Rafael de San Antonio y Brozas.
Fray   Josef Martín. Religioso observante de Ntrº Padre San Frcº, cura teniente de Navasfrías.
Fray   Nicolás Criado. Cura teniente de la parroquial de Navasfrías.
Don    Francisco Severo Amado.
Don    Agustín Ángel de Obregón. Cura teniente de la Villa de Cilleros.
Don    Josef de Oca y Melo. Beneficiado rector de la parroquia de Navasfrías.
Don    Juan Manso. Natural y vecino de la villa de Valverde del Fresno.
Fray   Gregorio de Villanueva de la Serena. Religioso descalzo del convento de Hoyos.
Fray   Antonio López. Religioso observante y teniente ecónomo de Navasfrías.
Fray   Felipe Gil Guillen. Religioso observante de San Francisco.
Don    Gregorio Donoso. Cura ecónomo de Navasfrías.
Don    Rafael Díaz. Beneficiado rector de la parroquia de San Martín de Trevejo.
Fray   Manuel Ramos. Religioso descalzo de la orden de Ntrº Sr. San Francisco.
Fray   Manuel de la Concepción y Navasfrías. Religioso descalzo del convento de Hoyos.
Fray   Pedro de Brozas.
Don    Andrés Morales. Cura propio de la parroquia de Navasfrías.
Don    Fernando Pérez Moreno.
Fray   Juan Centeno. Religioso descalzo de San Frcº, del convento de Ntrª Srª de los Ángeles.
Fray   Francisco Sánchez. Religioso Observante y visitador en el convento de S. Martín de Trevejo.
Fray   Miguel Gordo. Religioso observante en el convento de S. Martín de Trevejo.
Fray   Francisco de Montijo.
Fray   Joaquín Hernández Borrego. Teniente cura de Navasfrías.
Don    Alonso Morientes Guardabrayo. Cura secular natural de la villa de Cilleros.
Don    Francisco Piñero.
Fray   Lorenzo Miguel Rodero.
Don   Joaquín Matheu. Cura párroco de Navasfrías.
Don   Francisco Berrio. Cura ecónomo de Navasfrías.
Don   Bernardo Josef de la Cruz. Cura ecónomo de Navasfrías.
Don   Antonio Cirilo Moran. Cura párroco de Navasfrías.
Fray   Matheu Roma. Religioso observante de Ntrº Padre San Francisco.
Fray   Domingo Carretero. Religioso observante de Ntrº Padre San Francisco.
Don   Miguel Rodríguez Rico.
Fray   Pedro Panto. Religioso observante de Ntrº Padre San Francisco.
Fray   Francisco Bayle. Religioso observante de Ntrº Padre San Francisco.
Fray   Juan de la Abirtura. Religioso descalzo de San Frcº Ntrº Sr. de Monte Celi del Hoyo, Gata.
Fray   Josef de Gata. Misionero jubilado.
Don    Pedro Domínguez. Cura ecónomo de Navasfrías.
Fray   Román Sánchez. Religioso observante de Ntrº Padre San Francisco.
Fray   Melchor Bravo. Religioso observante del convento extramuros de San Martín de Trevejo.
Fray   Francisco del Guijo. Religioso descalzo del convento de Hoyos.
Don    Andrés Domínguez. Clérigo de San Pedro.
Fray   Clemente Gómez.
Don   Juan Piñero.
Don   Antonio Pan y Agua. Teniente cura de Navasfrías.
Don   Juan Obregón. Teniente cura de Navasfrías.
Don   Miguel Lanchares. Teniente cura de Navasfrías.
Don   Anacleto Prieto. Teniente cura de Navasfrías.
Don   Diego Redondo. Teniente cura de Navasfrías.
Don   José Sánchez. Cura rector de Aldeia do Bispo.
Don   José Aquilino Sánchez. Beneficiado rector de la villa de Payo.
Don   Pedro Ladero. Cura ecónomo de la villa de Navasfrías.
Don   Miguel García Delgado. Cura párroco de Navasfrías.
Don   Francisco Galache. Beneficiado rector de la villa de Navasfrías.
Don   Vicente Martín Casado. Beneficiado rector de Navasfrías.
Don   Román Martín.
Don   Vicente Galache. Cura párroco de la Erguijuela.
Fray  Joaquín Martín Bueno. Cura ecónomo de la villa de Navasfrías.
Don   Antonio Frade Bascones.
Don   Ricardo de Corral. Beneficiado de Casillas y ecónomo de Navasfrías.
Don   Vicente Costoso. Rector y cura propio de Navasfrías.
Don   Juan Magdalena. Cura encargado de la parroquia de Navasfrías.
Don   Juan Castro Alonso. Ecónomo de la iglesia de San Juan de Navasfrías.
Don   Lucas Pedraza Hernández. Cura propio de Navasfrías.
Don   Ramón Guzmán. Cura coadjutor de Navasfrías.
Don   José Martín Tabares. Coadjutor de la villa de Navasfrías.
Don   Cristóbal Gómez. Teniente cura de Navasfrías.
Don   Bernabé García. Cura coadjutor de Navasfrías.
Don   Cándido Sousa. Párroco de la villa de Navasfrías.
Don   Frutos González y Martín. Cura ecónomo de Navasfrías.
Don   Bonifacio Cabezas García.
Don   Juan Pascual Moreno López. Cura coadjutor de Navasfrías.
Don   Luciano Gonzalo Moreno. Cura ecónomo de Navasfrías.
Don   Ramón Moreno. Cura párroco de Payo.
Don   Jerónimo Silva. Cura ecónomo de Navasfrías.
Don   Vicente García. Cura coadjutor de Navasfrías.
Don   Víctor Herrero Jato. Cura párroco de Navasfrías.
Don   Manuel Herrero. Cura coadjutor de Navasfrías.
Don   Gervasio Julián Martín. Cura coadjutor de Navasfrías.
Don   Santiago Vallejo. Coadjutor de la parroquial de Navasfrías.
Don   Justo Baile López. Párroco de la villa de Peñaparda.
Don   Lorenzo Martín. Cura coadjutor de Navasfrías.
Don   Faustino Paz Moro. Cura coadjutor de Navasfrías.
Don   Francisco Moro. Cura ecónomo de Navasfrías.
Don   Víctor C Acosta. Teniente párroco de Navasfrías.
Don   José Benito Pérez. Coadjutor de la iglesia de San Juan de Navasfrías.
Don   Cándido García Rodríguez. Regente de la iglesia de Navasfrías.
Don   Matías García Miguel. Párroco de Navasfrías.
Don   Lorenzo Villaverde, Párroco de Casillas de Flores.
Don   Heliodoro Bogaz. Coadjutor y encargado de la parroquia de Navasfrías.
Don   Juan José Encinas. Cura ecónomo de Navasfrías.
Don   Ricardo Cambronero. Cura párroco de Navasfrías.
Don   Julián Mateos. Cura párroco de Navasfrías.
Don   Juan Luis Robles. Cura párroco de Navasfrías.

En esta larga lista, nos encontramos un fraile llamado Manuel de la Concepción y Navasfrías, perteneciente al convento de Hoyos, con toda seguridad nacido en esta Villa, tal como su nombre indica.

En las partidas de defunción, existen algunas que son verdaderos documentos de últimas voluntades, en las que se detalla la parte de bienes cedidos a la iglesia en beneficio de la salvación de su alma, por misas, novenas etc…, y los que corresponden a sus familiares, con el reparto a cada uno; así como el lugar exacto donde desean ser enterrados, y  como debe desarrollarse la ceremonia.

Testamento de Don Manuel García de Pedrosa, tal como aparece en la partida de defunción

“En la villa de Navasfrías a veintisiete días del mes de Octubre de 1746, falleció Don Manuel García de Pedrosa, Beneficiado que fue de la Iglesia Parroquial de esta Villa, habiendo recibido los Santos Sacramentos da Penitencia, Eucharistia por modo de Viatico, y Extremaunción; hizo testamento por el cual mando que su cuerpo fuese sepultado en la Iglesia Parroquial de esta dicha Villa en la Capilla maior, vajo de una losa que hay en ella al lado del Evangelio, y que el día de su entierro, si fuese hora competente se le dijese misa cantada de cuerpo presente con oficio de nueve lecciones con asistencia de ocho sacerdotes, y que todos ocho Sacerdotes dijesen misa por su alma, y lo mismo, y con la misma asistencia mando se la hiciese el día de honrras, y cavo de año, y que el día de su entierro se hiciesen con su cuerpo tres posos desde casa a la Iglesia, y se le cantasen los tres responsos acostumbrados.= Ítem mando se le hiciese la novena en forma que se  acostumbra, y que el día que se cumpla su novenario se masasen dos fanegas de pan, y se repartiesen entre los pobres del lugar= Ítem mando se ofrendasen un año todas las fiestas del, a pan, vino y cera, como se acostumbra, y que los días de entre semana de dicho año se le pusiese luz de cera en la sepultura, y se le dijese un responso rezado= Ítem mando se le dijese una misa al Ángel de su Guarda, y otra al Santo de su nombre, más otras tres misas en esta Villa, dos en los dos altares de la Iglesia, y otra en el del Santo Christo, otra al Espíritu Santo, otra a Nuestra Señora de la Peña de Francia, otra al Christo de la Barca, otra en el altar de las reliquias en la Capilla del Marques en Ciudad Rodrigo, otra a Nuestra Señora del Brezo, otra al Christo de las Heras, y cuatro a San Antonio de Padua= Mas fue su voluntad se dijesen cuatro misas por el ánima de su Madre, y demás difuntos de su obligación, y otras cuatro por penitencias mal cumplidas, y catorce misas de descargos= Ítem mando a su hermano Don Mathías García los Breviarios, y hábitos largos, y los libros de estudio que tenia. Ítem a su hermano Antonio García el vestido negro ajustado que tenia, y cien reales en dinero. Ítem a su hermana María una cama de ropa. Ítem a Ana Martín su ama que ha sido, un chozón que tiene en esta Villa con su corral= Ítem declaro ser su voluntad se distribuyesen en sufragios por su alma hasta mil reales en los que se incluyen los que van expresados, y lo que quedase, después de pagadas las limosnas de los sufragios que están referidos, se distribuyan en misas comunes= Ítem declaro ser su voluntad mandar, y mando la casa en que vivía con su caballeriza, y huerto que tiene en esta Villa, y la avía comprado a Don Leonardo Blanco vezino de ella, y linda con el corral de dicho Don Leonardo, y por la parte del huerto linda con la calle concejil que va en derechura a la puerta de la Iglesia, al Beneficio Curado de la Iglesia Parroquial de esta Villa para que vivan en ella el Beneficiado, y Beneficiados Curados que en adelante sean de esta dicha Villa, con la carga anual de ocho misas rezadas que han de aplicar por su alma, y obligaciones en cada un año de los venideros, y ser así mismo obligados dichos Beneficiados a los reparos maiores, y menores que tenga, y que si con esta carga no la quisiesen gozar fue su voluntad se arrendase, y se traiga el arriendo para las benditas animas: y en el remanente de sus bienes dejo por sus universales, y únicos herederos a su hermano Francisco García, y a su cuñada Josepha Baños, todo lo cual paso ante mí el infrascripto Beneficiado de la Villa de Payo, y consta de su original al que me remito, que otorgo ante escribano, y testigos Don Miguel Tacón, Don Leonardo Blanco, Jacinto Guerrero, Fernando Pérez, y Manuel Martín Manso, todos vecinos de esta Villa, y por verdad lo firme dicho día, mes y año  ut supra”.
Firmado: Don Pedro Rodríguez Abbad.

Este documento, pone de manifiesto tres cosas, una, la existencia de una ermita dedicada al Santo Cristo, en el año 1746 (mas otras tres misas en esta Villa, dos en los dos altares de la Iglesia, y otra en el del Santo Cristo), sin que haya ninguna otra referencia anterior a un altar externo a la iglesia, exceptuando la ermita de San Sebastián en 1499; aunque las misas ofrecidas  al Santo Cristo de la Villa vienen siendo oficiadas desde 1734, con lo cual, todo parece indicar que las tasaciones de 1739, contabilizadas en los libramientos efectuados por el juzgado de Iglesias, partido de Alcántara, hechas por Francisco Campo, maestro alarife, y Joaquín Amaral, carpintero, serian de dicha Ermita, dada la devoción mostrada por los vecinos a este Cristo. Dos, que los terrenos donde hoy día está situada la casa parroquial, son los mismos donde hasta 1953, estaba  la casa de Don Manuel García de Pedrosa, que había sido comprada por El, a Don Leonardo Blanco, vecino de Navasfrías; siendo el último ocupante de esta casa, el poeta Don Matías García Miguel, cura párroco de Navasfrías. Después de ser habitada por Don Matías y cuando debido a su ancianidad y sin su consentimiento lo llevaron a Fuenteguinaldo, se derribo, construyendo en el mismo solar, la actual casa parroquial. Y tres, reafirma que la puerta de cantería, actualmente tapiada, mencionada por los visitadores de la Orden de Alcántara en 1499, era la que en esta época, y desde entonces, aún se utilizaba como puerta principal de la Iglesia. (y por la parte del huerto linda con la calle concejil que va en derechura a la puerta de la Iglesia)
Don Manuel García de Pedrosa, ejerció como beneficiado de la villa desde 1738.
La casa de Don Leonardo Blanco y de Dñª Thomasa Marín, su mujer ( y linda con el corral de dicho Don Bernardo), es la misma que actualmente ocupa una descendiente de los Acosta-Montero (Mocho).
La dedicación de una parte importante de los bienes del difunto, en misas, novenas, cera etc.etc., ofrecidas a los diferentes santos de su devoción para conseguir su intercesión en la salvación de su alma, es un procedimiento habitual a la hora de testar, en una época, donde el poder absolutista de los reyes, incluso algunos ilustrados creen que, emana directamente de Dios, lo que se traduce en una posición muy influyente de la Iglesia en todos los ámbitos de la vida de estos súbditos que viven muy de cerca sus mandatos.
Los derechos parroquiales cobrados por los beneficiados en esta época, debido a que no siempre los precios son los mismos, hace que el obispo Don Pedro Gómez de la Torre, en una visita pastoral al pueblo de Navasfrías, en 1750, fije los precios que deben ser cobrados en esta parroquia.

“Y respecto de la confusión y variedad, que hay en punto de los derechos parroquiales, mandó su Ilustrísima que en adelante se observe el método siguiente.
Por cada oficio de tres lecciones, siendo cantado, tres reales de vellón.
Por oficio de seis lecciones, cantado, seis reales.
Por oficio de nueve lecciones, también cantado, nueve reales.
Al sacristán, por cada un oficio de tres lecciones, un real de vellón, y excediendo de tres se le dará respectivo.
Y si el beneficiado rezare el oficio, se le dé un real de vellón menos, en cada un nocturno, u oficio.
Por cada misa cantada de entierro, honrras, o cavo de año, se le den cuatro reales de vellón.
Y por cualquiera de estas, tres reales de vellón, siendo rezada.
Por la ofrenda de cada oficio de tres lecciones, un pan de dos libras de trigo, un cuartillo de vino, y una cerilla.
Por oficio de seis lecciones, dos panes de dos libras, dos cuartillos de vino, y dos cerillas.
Por oficio de nueve lecciones, tres panes de dos libras, tres cuartillos de vino, y tres cerillas.
Por cada responso, que se canta, de casa del difunto a la iglesia un real de vellón.
En cada misa de la novena se llevara de ofrenda dos libras de pan, un cuartillo de vino, y una cerilla. Y por los dos responsos que se dicen cada uno de los nueve días, que se llaman acompañar la cera, uno en la iglesia y otro en la puerta del difunto un real cada día.
Y por tocar la campana a muerto en los tres días de entierro, honrras, y cabo de año tres reales de vellón.
Por la ofrenda del año, un pan de una libra, medio cuartillo de vino y una cerilla.
Por un entierro de un párvulo, cantar la misa, y hacerle el oficio de Ángel, e irle a buscar a casa, nueve reales de vellón, y uno por la ofrenda; y un real al sacristán.
Y si el oficio, y entierro de Ángel, fuese sin misa se descontaran cuatro reales. Y a este arancel mando su Ilustrísima, se arreglen los Beneficiados para percibir sus derechos; y para que llegue a noticia de todos, lo publicara el Beneficiado, al tiempo de la misa mayor para que venga a noticia de todos, que en visita así lo proveyó, mandó y firmó de que doy fe.

Pedro, Obispo de Ciudad Rodrigo.                        Ante mí: Joséph Manuel Velarquez

Los testamentos de los vecinos de Navasfrías que reflejan sus últimas voluntades, sobre todo en el plano espiritual, algunas veces están hechos en los pueblos vecinos, debido a los desplazamientos que tienen que efectuar estas personas, en su vida cotidiana, por asuntos de trabajo, relaciones familiares etc. etc.; siendo sorprendidos por la muerte lejos de sus casas.
Otras veces, son los vecinos de los pueblos cercanos a Navasfrías, los que mueren de forma inesperada en esta Villa, siendo recogida su muerte y testamento, si lo hubiere, en las partidas de defunción.

“En la Villa de San Martín de Trevejo en los tres días del mes de Julio de este año de 1735, murió en ella Manuel Pérez maior en días, vecino de esta Villa de Navasfrías, recibió los santos sacramentos, hizo testamento ante Juan Piñero escribano del ayuntamiento de dicha Villa de San Martín. Y por el dispuso se distribuyesen por su alma ciento cincuenta reales de vellón, de los cuales llevase así el Párroco de esta Villa como el de la citada de San Martín lo que a cada uno tocase, y que si moría en la Villa de San Martín fuese su cuerpo sepultado en la parroquial de Ella y donde no en la de Esta Villa.   Para setenta y cinco reales que aquí tocaron los distribuí en la manera siguiente.
Un oficio de tres lecciones con misa cantada, seis reales.
De la asistencia del cura de Aldeia do Bispo con misa, cuatro reales.
De nueve misas de la novena acostumbrada, de la ofrenda de estas misas y oficio que todo esto es doble, así pan como vino y cera, veinte nueve reales, y de acompañar a los del duelo los nueve días y por rezarle cada día a la puerta del difunto dos responsos, diez y siete reales.
Y los ocho reales y medio que van de exceso, se me pagaron por los herederos, y aunque levanta la ofrenda es porque cada pan de dos libras vale un real, también mando que además de los ciento y cincuenta reales, se le diga una misa rezada al santo de su nombre. Otra al Ángel de su Guarda. Otra a las benditas ánimas del purgatorio. Otra a Nuestra Señora del Rosario de esta Villa. Otra al Santo Cristo de Ella, una por el ánima de su padre y otra por la de su madre. Por penitencias mal cumplida y cargos inciertos que tuviese, mandó se le digan tres misas rezadas, y por verdad lo firmé en esta Villa de Navasfrías en dicho día, mes y año, ut supra”.

Juan Antonio de Dios.

A veces, no solamente los clérigos, sino otras personas de la Villa, en sus testamentos, además de las misas, oficios y el nombre de sus herederos, dejan detallado exactamente el lugar donde desean ser enterrados dentro de la Iglesia.

“En la villa de Navasfrías a veinte y nueve días del mes de Agosto de mil setecientos cuarenta y siete falleció Cathalina Hernández vecina de esta Villa habiendo recibido los Santos Sacramentos de la Penitencia, Eucaristía por modo de Viatico, y Extremaunción; hizo testamento por el cual mando que su cuerpo fuese enterrado en la Iglesia parroquial de esta Villa en el primer arco fuera de la capilla maior junto al colateral de Nuestra Señora y que el día de su entierro se le dijese misa cantada de cuerpo presente con oficio de tres lecciones y asistencia del cura teniente y dos religiosos del convento de San Martín de Trevejo= Item mando se la hiciesen el oficio de honrras, y el de cavo de año de tres lecciones y misa cantada, y que el día del entierro se hiciesen con su cuerpo los tres posos, y se la cantasen los tres responsos acostumbrados= Item que se la hiciese la novena acostumbrada y se la ofrendase un año a la sepultura a pan, vino y cera, como se acostumbra= Item mando se la dijese una misa al Ángel de su Guarda, y otra al Santo de su nombre, otra a Nuestra Srª del Rosario de esta Iglesia, otra al Cristo del Humilladero, otra al Cristo de la Barca, otra a Nuestra Señora de Francia, otra a San Miguel Arcángel, otra a Nuestra Señora de Nieva, otra a Nuestra Señora del Carmen, y todas fue su voluntad se pudiesen decir en esta Iglesia, otra en el altar de las reliquias en la capilla del Marques en Ciudad Rodrigo en su altar= Item mando se le dijesen diez misas por descargos, y penitencias mal cumplidas, Item cuatro misas por el ánima de su marido y demás difuntos de su obligación= Item mando se la dijesen treinta y seis misas comunes, y que a las obras pías se le diese lo acostumbrado, y que se masasen dos fanegas de pan para los pobres. Nombro por sus testamentarios a su hijo Manuel Pérez y a su yerno Fernando González vecinos de esta Villa, y por herederos a dicho su hijo Manuel Pérez, a su hija María Pérez, y a su hija Cathalina Pérez: todo lo cual consta de su testamento a que me remito, y para que conste lo firmo en dicho día, mes y año”.

Don Pedro Rodríguez Abbad

Estas partidas, son fiel reflejo en la forma de proceder, no solamente de estos, sino de todos los vecinos de la Villa que disponen de bienes a la hora de su muerte, quedando sin testar, solamente aquellos que fallecen inesperadamente y los que padecen enfermedades que le impiden expresarse; aunque los familiares, son los que se ocupan, en estos casos, de encargarle al Beneficiado las honras y demás oficios y misas que debe aplicar por su alma. Solamente algunas personas pobres de solemnidad, quedan sin testar expresamente.
La cantidad de encargos en los testamentos, por parte de los vecinos, para sus honras fúnebres, hace que esto se trasforme en una importante fuente de ingresos para la Iglesia, llegando a darse el caso que algunos vecinos dejan cuanto tienen a las parroquias, incluidas fincas y casas. En el caso de la parroquia de Navasfrías, como algunos vecinos son naturales de pueblos portugueses, esta llega a tener bienes dentro de Portugal, donados por estos, en sus testamentos, al Beneficiado para que aplique misas por su alma. Estos bienes donados, en algunos casos, son fruto de una vida de privaciones y sacrificios, acumulados expresamente para este fin.
Parte de estas donaciones, son recaudadas periódicamente por el convento de la Santísima Trinidad, Redención de Cautivos, de Ciudad Rodrigo, siendo los comisarios de este convento, los que se encargan de pasar a cobrar la parte que les corresponde de cada testamento, quedando  constancia de su cobro en los libros sacramentales.

Redención de Cautivos
Quedan cobrados todos los testamentos pertenecientes al Convento de la Santísima Trinidad de Ciudad Rodrigo para el santo empleo de rescatar cautivos; y para que conste lo firmo en 21 de Febrero de 1737.
Fray Gerónimo Rodríguez – Procurador de la Orden.

Casa Santa
Quedan cobrados todos los testamentos y a bien testados que ha habido, pertenecientes a la casa Santa de Jerusalén hasta hoy día de la fecha, y lo firmé Navasfrías y Enero 12 de 1745.
Fray Simón Ximénez – Comisario.

XXº P.


sábado, 10 de marzo de 2012

Labores mineras

Extracciones de wolframita y casiterita.


La entrada del siglo XX despierta la fiebre minera en la provincia de Salamanca, con la concesión de títulos de propiedad para explotaciones mineras de hierro en varios pueblos de la provincia, entre ellas, las concedidas en el término de Navasfrías con los nombres de Aurea, Cecilia, Realidad, Segunda, Sin Nombre. Estas minas, cuyas concesiones habían comenzado en otras zonas de la provincia, son adjudicadas en Navasfrías en 1902. Las explotaciones no se llevaron a cabo nunca, porque aún siendo la arsenopirita un mineral presente en estas zonas, era de escasa entidad para llevar a cabo un trabajo rentable en la extracción de este mineral.
En el año 1914 estalla la primera guerra mundial, lo que trae consigo el creciente aumento en la demanda de minerales como la wolframita, scheelita, casiterita y hidrocarburos como la parafina etc., siendo concedidos en Navasfrías otros títulos de propiedad en 1918, mina Dolores, Cervantes, Violeta, Santa Fe, La Independiente, Metaldilla, Mi Niña, Amistad, Blanquita; pero esta vez para la extracción de wolframita y casiterita.
Las prospecciones en la Península para el hallazgo de wolframita, tanto en España como en Portugal, tiene sus comienzos a finales del siglo XIX, llevándose a cabo pequeñas explotaciones con cantidades poco importantes de mineral, incrementándose las cantidades obtenidas a partir de 1903 con explotaciones que comienzan a tener cierta importancia sobre todo en Portugal. En Navasfrías se inician las primeras búsquedas, en esta época, en la mina Sin Nombre.
La producción española en 1905 es de 375 toneladas, en 1906 - 200, en 1912 - 150, en 1913 - 84, en 1914 - 511, en 1915 - 159.
El 80% de este mineral es vendido a Inglaterra a precios bajos, debido a que es de un contenido pobre en acido tungstico.
Asimismo el wolframio obtenido en las minas portuguesas en 1906, fue de 570 toneladas, en1912 - 1330, en 1913 - 800, en 1914 – 967, en 1915 – 1400, en 1916 – 1600, en 1917 – 1200, al 60% de acido tungstico.
Los precios que llega a alcanzar este mineral durante la primera guerra mundial en un mercado controlado por los ingleses, no llega a sobrepasar las 300 libras la tonelada; lo que hace que se barajen unos precios máximos de 7,82 pesetas Kg, con un cambio en 1914 de 26,08 pesetas por libra.
El wolframio, volframio, ó tungsteno, de símbolo W, pertenece al grupo 6 de la tabla periódica de los elementos, de número atómico 74. Su fusión se produce a partir de los 3410º C y la ebullición cuando alcanza los 5930ºC, poseyendo el coeficiente de dilatación térmica más bajo de cualquier metal puro.
Para conseguir el wolframio, se funde la materia prima con carbonato de sodio, obteniéndose de esta forma el wolframato de sodio, el wolframato de sodio soluble se extrae después con agua caliente y se trata con acido clorhídrico, consiguiendo así el acido tungstico. Este compuesto una vez lavado y secado forma el oxido WO3. El metal se obtiene mediante la reducción del óxido con hidrogeno ó carbono a 1200ºC. El polvo obtenido se prensa y sinteriza.
El wolframio ó tungsteno, se obtiene principalmente a partir de dos elementos, la wolframita, tungstato de hierro y manganeso, y la scheelita, tungstato de calcio.
En 1920, Navasfrías cuenta con 1693 habitantes, 815 V y 844 H, más 111 ausentes, 72 V y 39 H, dando entonces comienzo también la explotación de la mina Salmantina, que con interrupciones en su actividad llegaría aproximadamente hasta 1975, llevándose a cabo en su última etapa el aprovechamiento de las escombreras, triturando los materiales y lavándolos en mesas mecánicas, asimismo se lavaron los materiales próximos al río Rubiós, en los cuales se localizan wolframita, estaño y oro nativo. En 1930 es concedida la explotación del Teso de la Matanza. Todas las explotaciones permanecerían abiertas hasta pasada la mitad de la década de los 50 aproximadamente, exceptuando la Salmantina como se ha expuesto anteriormente, la cual junto a la Mina Carrasquera (La Filona), Mina Profunda y Mina Bonita, serian de las más productivas. En estas fechas se llevaría también a cabo las explotaciones de Mina Bilbao (Teso Pelao) y Mina Oria.


Explotaciones de wolframita de Navasfrías

Las explotaciones mineras de wolframita y casiterita, unidas a los minerales provenientes de Portugal de las explotaciones próximas a Celorico, Guarda y Belmonte, atraerían más personas a esta villa, abriendo una época, podríamos decir, de vacas gordas para los habitantes de Navasfrías, alcanzando su mayor población en el año 1950, con 2106 habitantes, 1048 varones y 1058 mujeres, siendo la población de derecho 2159, y el censo de ausentes 27 varones y 26 mujeres. Los censos hasta esta época, desde primeros de siglo, habían sido de un aumento progresivo, año 1900-1459 habitantes, 1910-1631, 1920-1698,1930-1694, y 1940-1880.
Entre 1920 y 1930, Navasfrías sufre un estancamiento en el censo de población, con una disminución de 4 habitantes debido al fuerte incremento de la emigración a tierras argentinas.
Desde 1922 hasta 1926, la media de wolframio extraído en las minas de España es de 94 toneladas año, y la del estaño de 169.
En 1939 España alcanza una producción de 225 toneladas de woframio, incrementándose notablemente en los años sucesivos.
A partir de 1941, se alcanzan unas cifras de wolframio próximas a las 30.000 toneladas en todo el mundo. En Portugal, el wolframio represento el 63% del valor total de los productos mineros portugueses, y en España se llego aproximadamente a las 3.500 toneladas.
Las principales explotaciones españolas, son llevadas a cabo en las provincias de La Coruña, Pontevedra, Orense, Salamanca, Badajoz y Cáceres.
De 675 libras que costaba la tonelada en 1941, pasa a 4.063 en 1942, y en 1943 España vende a los aliados 3.335 toneladas al precio de 7.500 libras la tonelada; Alemania consigue comprar 900 toneladas.
En 1951, la producción de wolframio española es de 1.704 toneladas, y en 1952, se produce un aumento llegando a las 2.438 toneladas.
Con el paso de los años la producción va disminuyendo, contabilizándose en el año 1957, 1215 toneladas de wolframio en España y 1765 en Portugal. En este mismo año la extracción de estaño en España fue de 828 toneladas.
En 1969, las explotaciones mineras en Portugal alcanzan unas cifras de wolframio de 1678 toneladas, y en 1970 obtienen 411 toneladas de estaño.

Boca de una galeria en la asenta de Morales, Navasfrías

El total del mineral extraído durante la vida activa de las explotaciones de Navasfrías, fue aproximadamente de 5000 toneladas de wolframio; llegando a alcanzar unos precios máximos de 250 pesetas Kg. El precio pagado a los intermediarios por los aliados en el año 43, estaba en las 7,5 libras Kg, con un cambio oficial de 44,13 pesetas por libra y en el mercado libre 47,40 pesetas; siendo aún mayor, en algunos casos, el precio pagado por los alemanes para poder conseguir el mineral.
El término wolframio, se usa de forma habitual para designar las explotaciones de wolframita y scheelita (minas de wolframio), así como para cuantificar, en algunos casos, el montante total de estos minerales.
En la elaboración del metal por cada 10 Kg de WO3, se obtienen 7,93 Kg de W.
La principal zona de aprovisionamiento, tanto para portugueses como españoles que se dedicaban al comercio de minerales en los pueblos de la raya, fueron las minas de la Panasqueira, en la aldea de Barroca Grande, concejo de Covilhâ, el mayor yacimiento de la península en lo que a wolframita y casiterita se refiere, y que pasa también por ser uno de los mayores del mundo en la producción de wolframita, comenzando su explotación en 1898. Durante la segunda guerra mundial, parte de este mineral era trasportado hasta las minas españolas, donde se les proveía de las correspondientes guías para proseguir el camino hacia las fábricas de armamento de los alemanes, en cambio si los compradores eran los aliados, el mineral pasaba hacia Portugal para proceder a su embarque en los puertos portugueses.
Estos movimientos fueron los que favorecieron el contrabando de minerales, unas veces, para legalizar en las minas de Navasfrías el mineral procedente de Portugal vendido a los compradores alemanes, y otras, para poner en Portugal el mineral comprado por los aliados; este contrabando hacia un lado u otro de la raya, era fruto de la oferta de precios en la demanda de minerales por parte de ambos contendientes, vendiendo en estos casos al mejor postor.
Tanto las minas de la Panasqueira como las de Navasfrías, pertenecen a la zona centro ibérica del Macizo Hespérico.
La mineralización de volframita y casiterita se encuentra mayormente en ambos casos, en filones de cuarzo, emplazados entre el granito y el Complejo Esquisto Grauváquico. En las de la Panasqueira son abundantes las calcopiritas en dichos filones, en cambio en Navasfrías junto al cuarzo abunda la arsenopirita. El tratamiento de estos minerales da como resultado la obtención de metales como el tungsteno, el estaño y el cobre respectivamente; la arsenopirita, compuesta por arsénico, hierro y azufre, no tuvo valor comercial, pero en cambio fue utilizada de forma picaresca para adulterar el mineral. La tostaban de forma que tuviese el mismo color que la wólframita, mezclándola con esta para obtener más volumen de mineral; contra esta práctica, los compradores se aseguraban revisando todas las partidas de wolframita.
El crecimiento de población de Navasfrías, es tal en aquella época, que sus habitantes están repartidos por todas partes, siendo habitadas además de las casas del casco urbano, otras muchas dispersas por todo el término, dando la sensación de ser todo un pueblo y encontrando durante el día personas que van y vienen por todos los caminos. Durante la noche, el trasiego de los que trasportan el mineral y otros productos tampoco cesa, siendo los porteadores los que se desplazan por los senderos de la sierra a los lugares donde se encuentran ubicadas las minas, dirigiéndose otras veces hacia el casco urbano, donde los productos son almacenados en lugares seguros lejos de la vigilancia de los guardianes de la frontera.
La zona rural más habitada fue el Coisal (Codesal), distante unos 5 Km. del pueblo, y donde se construyo una escuela debido a la cantidad de niños que allí vivían. Esta escuela estaba situada a escasos cien metros de la frontera portuguesa y muy próxima al pueblo portugués de La Geosa da Raia.
El bullicio en las calles de Navasfrías en aquel tiempo era constante, comenzando ya en la madrugada con el sonido de las esquilas y los cencerros de los rebaños de cabras, ovejas y vacas que se ponían en marcha para su salida al campo, acompañados por las voces de los gañanes y los pastores, en algunos casos acompasado por el sonido de las gaitas de algunos pastores al salir a los caminos y sosegar la marcha de los animales; también el traqueteo de los carros cargados con los aperos de labor al rodar por el empedrado de las calles; o el murmullo de los que se dirigían a las explotaciones mineras. Más tarde, durante todo el día, el ir y venir de las personas en sus quehaceres cotidianos, los más pequeños jugando a la entrada y salida de los colegios llenando de gritos y carreras todos los barrios.
Las mujeres, tanto mayores como jóvenes, comenzaban su jornada con los barreños llenos de ropa para lavarlas en el río, la cual era restregada en un lavadero de granito, colocado sobre la misma orilla en una zona donde el agua tuviese un poco de corriente para que así se mantuviese limpia constantemente.
La posición de la lavandera era de rodillas sobre una tajuela, el utensilio empleado para este menester.
Al atardecer, por la falta de agua corriente en las casas, la rutina del trabajo seguía con el ir y venir a las fuentes, llevando las botijas a la cabeza y en el cuadril (cadera) para llenar de agua las tinajas de las casas, haciendo diferentes recorridos según los barrios.
La Fuente de Arriba, así llamada, está situada en la salida hacia Valverde del Fresno. Los Grifos y la Fuente Santa, frente a las hoy antiguas escuelas (escuelas de abajo), en la parte opuesta, que es la salida hacia el pueblo de Casillas de Flores. Y la Fuente de Linares, mandada construir por Aniceto “El Charro”, está situada próxima al río Águeda, de cuyas aguas dice Madoz beben los vecinos, aunque también dice, tienen varios manantiales de buena calidad.
Esta fuente, aunque se hizo nueva, se construyo en el lugar de otra anterior, la cual debió ser la más antigua del pueblo dada su cercanía a las casas que se consideran las primeras construcciones de lo que es el casco urbano de Navasfrías. Esto tuvo como premio para el alcalde, un dicho repetido por los vecinos, “Aniceto El Charro mira si es prudente que con el dinero de los toros ha renovado la fuente” (Este dinero era el producto de una venta de sementales llevada a cabo por el alcalde). La construcción de la fuente coincidió en el tiempo con la de las escuelas de abajo año 1924; ya que alguna de las personas que trabajaba en su construcción, pidió el cambio para trabajar en las escuelas porque el jornal era mayor.
El nombre de la fuente es el mismo por el que se la conocía anteriormente, esto era debido a su proximidad a la vivienda de un vecino conocido con el apodo toponímico de Linares.
Al anochecer, los mozos después del regreso del campo y de las minas, se entretenían con juegos en la bóveda (espacio situado junto a la iglesia), teniendo como observadores y aprendices a los más jóvenes; otras cuadrillas de mayores iban y venían recorriendo los bares, comentando las incidencias de la jornada y otros temas.
Durante el día, en los campos, sobre todo en la época de las sementeras, se podía escuchar el canto de los agricultores en las besanas acompasando el ritmo del trabajo.
Esta labor ocupaba mucho tiempo a los agricultores, primero en la preparación de la tierra con el arado rompiendo el surco del barbecho, después desmenuzando la tierra para que quedase suelta con un apero de labor llamado gray, este estaba provisto de cuchillas de acero para romper los terrones, y mas tarde esparciendo por la finca estiércol procedente de los establos de los animales, volviendo a emplear el arado para extravesar (arar el campo en diagonal) con surcos bastante más delgados que los normales (arar de menudo), allanando después el terreno con la rastra, otro apero de labor; ahora la tierra ya estaba preparada para la sementera.
A partir de aquí, el agricultor preparaba la simiente, araba el campo y la esparcía teniendo cuidado de que cayera en todas partes por igual, después rompía el surco por medio para enterrarla, dando lugar al surco definitivo; ahora aparte de otras labores que le quedaban por hacer como abonar los campos con nitratos y quitar las hierbas (aricar y escardar), miraban al cielo y esperaban que las condiciones meteorológicas les fuesen favorables. Esta forma de proceder en la preparación del terreno, era para la siembra de los cereales, la de otros cultivos era similar
La denominación de los terrenos de cultivo es numerosa, así tenemos una larga lista de nombres que determinan exactamente su situación dentro del término de Navasfrías: Los Linares, El Colodrero, Vega de la Orden, Cabeza Porquera, Las Canteras, Rofraile (Río Fraile), Majuela el Maillo, Santo Cristo, Vega Espinosa, Puente de Valdemadera, Majada el Maillo, Prado Concejo, Veguita, Majalcasal (Majada el Casal), La Veguilla, Majada Castillejo, La Miñotera, La Vega, Lancha Serrana, El Coisal (Codesal), Vega Pradillo, Las Cumbres, Majada el Pocito, La Vega Real, La Rivera, El Bardal, La Fuentita, Valdebornero, Rodeo, Rotoro, Camino Payo, Romeal (Rumial), Huerta del Puente, El Rincón, Teso los Robles, Prado Concejo, Fuente la Zaoz, Las Santillanas, Raya de Payo, Majada Nuño, Vega Rondilla, Cachimbas, Valdehorno, Majalomo (Majada del Lomo), Eras de Abajo, Tarronal, Valdelabalsa, Hoja de los Setos, Cruz del Rayo, Las LLanaitas, Rozadera, Rubios, La Mataina (Matanza), Los Navales, La Llanada, Caireles, Puente del Bardal, Fuente Grande, Majada de Alonso, Teso Tío Robalo, Roladrón, Matapallera, Majada de los Toros, EL Pisón, Majada de las Vacas, Los Llanos, Barrera del Río, Majada del Río, Corralitos, Puerto Viejo, Río Martajo, Fuente Gorgollón, Valdelagartos, La Recoba, Los Varales, Raya Valverde, Las Tejoneras, Teso Alto, Remostado, La Quinta, Eras de Arriba, Mata Guardada, Majada de Don Enrique, Los Vales, Majada de las Eras, Camita, Fuente Salguero, Ruberio, Rincones, Teso Tabernero, Berrocal de los Arroyos, Maillo, Teso de Olivero, Canales, Vega Rondilla, Fuente Barroco, Las Tenerías, Canchal Gordo, Coisal, Prao Castellano, Valsanguino, Valsalgueiro, Majada el Pocito, Las Tres Rayas, Majada Castillejo, Riofrío (Río Frío).

Y apenas la madrugada
Empesaba a coloriar,
Los pájaros a cantar,
Y las gallinas a apiarse
Era cosa de largarse
Cada cual a trabajar.
José Fernández (Martín Fierro)

Reuniones de buena vecindad

Las reuniones de los vecinos sentados en las puertas de las casas en grupos y conversando hasta bien entrada la noche, era habitual después de la recogida de las cosechas a finales del verano; a estas reuniones las denominaban “estar de serano“.
En esta época, la buena vecindad con los pueblos de alrededor, tanto de España como de Portugal, fue siempre una constante si exceptuamos las desavenencias de los ganaderos con los del pueblo de Eljas, como consecuencia del aprovechamiento de los pastos de la sierra en el lugar denominado La Nave, lo que llevaba a frecuentes pleitos, y al encierro del ganado que traspasaba los límites establecidos que era conducido por los guardas del ayuntamiento hacia el corral del Concejo y retenido hasta pagar la multa por la infracción cometida.
Se hicieron celebres las escaramuzas entre pastores de uno y otro lado que cogidos en minoría eran obligados a confesar, vosa, a la pregunta, ¿de quién es La Nave, nosa ó vosa?
También fueron frecuentes las reuniones entre personas de ambos pueblos convocadas por un tal Pando, abogado mediador en el litigio, que entre cenas y cenas sin ninguna solución, llegarían a la chanza, en el dicho, “VIVA PANDO Y SIGAMOS CENANDO”
Después de varios pleitos en los tribunales y del dictamen de sentencias marcando la delimitación de los términos pero que no solucionaron los problemas, el acuerdo por parte de los ganaderos de Navasfrías fue la construcción de una pared que recorre toda sierra, lo que supuso un grandioso esfuerzo humano por la longitud del muro y lo escarpado de esta, para así evitar de una vez por todas la entrada de ganado procedente de Eljas en los pastos de su término municipal.
Hoy día podemos acceder a estos parajes, subiendo por los caminos que nos llevan hacia La Fuente Grande y enlazando en la Joya de Navisa con el camino forestal que va ascendiendo hacia la cumbre, a través de parajes conocidos desde hace muchos años con el nombre de sus moradores, regato de los Quemaos, regato de los Piquenos, regato del Catalán, y regato de los Gayos, este ultimo por supuesto no se refiere a personas.
Llegando a la cumbre se contempla un valle donde se reúne aún el ganado, con abrevaderos y un chozo semejante a un castro vetón que servía de cobijo para los vaqueros, estando conservado en buenas condiciones.
La sensación de paz y tranquilidad se hace más fuerte con el sonido de algún cencerro lejano que rompe el silencio de la soledad, ante la abstracción del visitante descubriendo en su recorrido varios pueblos de España y Portugal, casas de campo aquí y allá donde habitaron muchas personas en otros tiempos, y montañas con muchos pasos silenciosos y muchos secretos en las noches de contrabando; de un lado El Espinazo, del otro La Sierra de Las Mezas, donde nacen EL Águeda y EL Côa, tan ligados a la historia medieval del Reino de León y a la Orden del Pereiro, y puerta de la reserva natural de la Sierra de la Malcata, con una extensión aproximada de 16.350 Ha, perteneciente a los concejos de Sabugal y Penamacor, distritos de Guarda y Castelo Branco respectivamente. En las estribaciones de Las Mezas también divisamos El Canchal de los Moros, más cercano El Puerto de los Ladrones, mencionado en los límites del alfoz de Salvaleón, y la explanada de Los Llanos con las fuentes que dan principio al cauce del Roladrón.


Sierra de las Mezas




Forma parte de este espectáculo, el observar los círculos que describen las águilas surcando el cielo tratando de localizar alguna posible pieza; o la huida rápida de algún conejo o liebre que trata de buscar un refugio seguro.
La bajada la marca la pared de La Nave hacia Los Llanos, siguiendo después por la carretera que une Valverde del Fresno con Navasfrías, donde se encuentra a unos 500m., en la parte izquierda, una roca grande y plana de granito con aspecto blanquecino, esta es conocida por La Piedra de la SAL (Salegar), donde los cabreros esparcían sal para que fuese lamida por los rebaños.
La carretera trascurre entre un bosque de pinos y castaños que en una bajada de 3,5Km nos lleva directamente al pueblo, cruzando antes de llegar, en el sitio de Los Varales, el río Águeda.
La marcha en sentido contrario siguiendo la pared de la Nave, nos conducirá hasta Las Torres y la carretera de Santa Clara.


Festejos y celebraciones

Las fiestas, especialmente la de San Juan, era de participación colectiva en la celebración de las capeas en la plaza del pueblo, circunstancia que daba un ambiente especial al encierro a caballo, anunciando su entrada en el casco urbano con el repique de campanas, incorporándose en este recorrido los más osados que se mezclaban entre estos y el ganado bravo hasta su entrada en la plaza, lo cual era anunciado mediante la explosión de un potente cohete; finalizando la mañana con la prueba de la bravura de una ó dos reses. Por la tarde se llenaba de colorido el desarrollo de la fiesta, ya que al griterío, se unía el ondear de pañuelos y mantones de Manila llamando la atención del animal bravo que en aquel momento estaba en la plaza. A todo esto se unía el barullo ocasionado en los puestos callejeros de golosinas, las escopetas de feria con premios para los mejores tiradores, rifas en las cuales el afortunado se llevaba un cayado de caramelo de tamaño natural, helados, petardos etc. A estos acontecimientos también se sumaban las personas de los pueblos vecinos.
Las fiestas de los pueblos del otro lado de la frontera, típicas por la utilización del “Furçâo” en todas las “Capeias da Raia”, casi se celebraban como propias por el gran desplazamiento de pequeños y mayores en tales acontecimientos. El atractivo principal para los pequeños consistía sobre todo en las golosinas, los rebusados, las peladillas, y en especial las santiñas, un medallón de azúcar con una estampa de la virgen en el centro y un cordón para poder colgarla del cuello. Esta afluencia nos da una idea de la amistad con los pueblos del concejo de Sabugal, quizá debido a que los árboles genealógicos de los habitantes de Navasfrías proceden en gran parte de los pueblos del concejo de Sabugal. Teniendo sin duda mucho que ver, asimismo, los negocios que han existido y existen entre los habitantes de uno y otro lado de la frontera.
Los carnavales, eran días que daban la ocasión a los más atrevidos de participar con disfraces y provocar situaciones que ocasionaban el disfrute y las risas de los demás, debido al ingenio mostrado en estas situaciones.
En otras facetas de la celebración de las fiestas, los mozos mostraban la pericia en el manejo de sus monturas al tratar de coger las anillas adornadas con cintas y sujetas en una soga accionada en uno de los extremos por una persona que hacia variar su posición al paso del jinete, el cual no podía disminuir la velocidad del caballo, introduciendo en el aro un pequeño bastón de madera que portaba en la mano para así sacarlo de su sujeción y llevárselo, ondeando las cintas de colores en el aire debido a la rapidez con que esto sucedía; por supuesto el ganador era el que mayor número reunía. Esto tenía su versión más dura en las corridas de gallos. La fiesta finalizaba en los salones de baile que por entonces había dos ó tres, y que algunos prolongaban hasta la madrugada; aunque los mas juerguistas la daban por finalizada el miércoles de ceniza con el entierro de la sardina.
Anteriormente a la instalación de la luz eléctrica, las celebraciones religiosas, en especial la Semana Santa cuyas actos eran nocturnos la mayor parte, tenían algo de especial, sobre todo debido a las personas que habitaban en las casas del campo, ya que a falta de otra iluminación, solían usar los faroles para acercarse hasta el pueblo, dando una sensación extraña al contemplar el movimiento de los pequeños puntos de luz que avanzaban por los caminos.
Los Ofertorios en honor de la Virgen, finalizaban la fiesta religiosa con el baile de la jota por las madrinas en el centro de la plaza al son de la gaita y el tamboril, acompañadas en su parte final por el resto de personas asistentes. Terminada la ceremonia religiosa, seguían los convites de las madrinas en los domicilios de sus padres, alguno glosado por un poeta cuyo seudónimo “El Poeta del Coisal “nos trasporta a la celebración de esta fiesta, que es el reflejo de otras anteriores y posteriores.

BUENA OFRENDA
El día que María Mercedes
salió a lucir en la ofrenda
de la Virgen del Rosario
un mantón de mil pesetas,
que quizá me quede corto
y valga las mil quinientas,
salió con otra madrina
formando buena pareja,
que es Águeda Caballero
la de la cara morena,
al eco del tamboril
a pedir de puerta en puerta
la limosna de la Virgen
para celebrar la fiesta
con todas las ceremonias
que se estilan en la aldea.
Las pobres daban patatas,
o garbanzos o habichuelas,
los labradores centeno
y los señores pesetas
y luego fueron a misa
a la parroquial iglesia,
donde cantaron las mozas,
las niñas y la maestra
una misa gregoriana
tan sencilla como bella,
y predicó el Sr. Cura,
con el bonete de seda,
y salió la procesión
por las calles de la aldea
al toque del tamboril,
campanas y pascualejas,
acompañando a la Virgen
las devotas lugareñas
con una vela en la mano
y mantilla a la cabeza
y devoción en el alma
y la plegaria en la lengua.
A la hora del rosario
las madrinas peripuestas
con mantillas y pañuelos
y con hilos y veneras
y grueso cirio en la mano
con rico lazo de seda
salieron acompañadas
cada cual de su vivienda
por un brillante cortejo
de las mozas de la aldea,
y al eco del tamboril
se marcharon a la iglesia
para rezar el rosario
a la Virgen, madre nuestra.
Acabadas estas preces,
en medio de una plazuela
entre dos filas de bancos
se colocaron dos mesas,
la una para la Virgen
la otra con la bandeja,
y de esta mesa detrás
el cura con capa nueva
sentado en un sillón
con el respaldo de seda,
y empezó sin más demora
pausadamente la ofrenda,
ofreciendo las madrinas
el cirio de blanca cera
y en su bandeja de plata
sabrosa tarta de almendra
para pagar el sermón
del Sr. Cura en la iglesia
y detrás de las madrinas;
depositaron su ofrenda
ante la sagrada imagen
las casadas y solteras,
marchitas ya las casadas
y las mocitas más frescas,
con sus colores de Virgen
que es color de pureza,
en la mesa amontonando
algunas libras de cera
y sonando dulcemente
los duros en la bandeja,
que ofrecieron los enfermos
en una grave dolencia
a la milagrosa Virgen
del rosario de la aldea.
Acabado el ofertorio
y recogida la ofrenda,
al eco del tamboril
y la gaita de la tierra
a bailar después el cirio
con su buena compañera,
que es Águeda Caballero
la que más canta en la iglesia
María Mercedes salió
al medio de la plazuela
luciendo rico mantón
de preciosísima seda
con unos flecos tan largos
que casi tocan la tierra
y que lindos zapatos
de la zagalita besan,
y unas flores tan hermosas
que da ganas de cogerlas
a más de cuatro chavales
que a las chavalas rodean,
y bailan las dos madrinas
con pudor y con vergüenza
por ser un rito sagrado,
de la Virgen a presencia
y ante la curiosidad
de las gentes de la aldea
que con el mismo respeto
las admiran y contemplan.
Obsequió María Mercedes
en su casa solariega,
es decir la de sus padres
que está en la misma plazuela,
después a todas las mozas
invitadas a la fiesta,
que fueron sin excepción
las que en el pueblo se encuentran,
lo mismo ricas que pobres,
lo mismo guapas que feas,
y que pasando de ciento
se acercaban a doscientas,
pues de mesas preparadas
estaba la casa llena,
gastándose en el convite
de tartas una docena
y treinta fuentes de arroz
con azúcar y canela
y de las mejores pastas
no recuerdo las bandejas….
Para hacer la digestión
de esta opípara merienda,
al eco del tamboril
y la gaita de la tierra,
bailaron toda la tarde
las muchachitas festeras
con los mozos pintureros
en la plaza de la aldea,
que despertaban recuerdos
de otros tiempos a las viejas,
que lejos en los rincones
estaban viendo la fiesta,
hasta que empezó la sombra
a caer sobre la aldea
y tocaron la oración
las campanas de la iglesia…
Sin duda María Mercedes
habrá quedado contenta,
después de tantos sudores,
del éxito de la ofrenda,
pues el pueblo ha respondido
con puntual asistencia
a la misa y al rosario
celebrados en la iglesia,
con sus modestas limosnas
en el cesto y la bandeja,
y sobre todo en su casa
asistiendo a la merienda
lo mismo ricas que pobres,
lo mismo guapas que feas.
Repito que Merceditas
hoy se ha lucido en la fiesta
con el precioso mantón
y la abundante merienda;
y si no le sale novio,
que me corten una oreja…
El Poeta del Coisal
Navasfrías y Octubre de 1929
Posiblemente uno de los seudónimos
de Dn. Matías García Miguel.

Aficiones, trabajos y sufrimiento

La afición por el fútbol tuvo también su momento álgido en la época minera, en cierta manera auspiciado por algunos mineros procedentes del país vasco, llegando a tal grado, que algunos entrenamientos los realizaban después del trabajo de la mina y casi a la luz de la luna, disputando torneos con equipos de uno y otro lado de la frontera con verdadera rivalidad. Estos acontecimientos eran seguidos por gran número de aficionados, jaleando a algunas figuras que gozaban del fervor del público.
En las explotaciones mineras no todo fue de color de rosa, ya que la reconversión que se produjo de la noche a la mañana al cambiar de trabajo agricultores, ganaderos y pastores, para convertirse en mineros, tenía muchas carencias debido a la falta de seguridad en los trabajos que se llevaron a cabo dentro de las galerías, así como la falta de medios para protegerse de las partículas que quedaban en el aire al llevar a cabo estos trabajos, y también la falta de experiencia, en algunos casos, en el manejo de la dinamita utilizada en las voladuras para extraer el mineral. Todo esto propicio que hubiera que lamentar la pérdida de algunas vidas, así como accidentes que causaron minusvalías a otras personas, sin olvidar las enfermedades a largo plazo.
Explotaciones mineras, boca de una de las galerias.


“Entretanto, la Aurora había devuelto la benéfica luz a los infortunados mortales, llevándoles de nuevo los trabajos y los sufrimientos”. (Homero)
Durante la década de los 40 y 50, el consumo de artículos por parte de personas de ambos lados de la frontera, aumenta en gran medida, dando lugar a la creación de importantes comercios en Navasfrías y en los pueblos portugueses de la frontera, los cuales servirían de lanzadera para la distribución a otras zonas.
La vida social requiere también de centros de esparcimiento y de zonas para acuerdos de negocios de compra y venta de ganado, productos del campo y artículos que van y vienen a través de la frontera, proliferando gran cantidad de cafés y bares repartidos por todo el pueblo.
En la década de los 50 se abrirían algunas pequeñas industrias relacionadas con la madera, las serrerías, ya que la construcción artesanal tanto en madera, las carpinterías, como en el hierro, las fraguas, trabajaban muchos años antes.
Hacia el final de la década de los 50 da comienzo la salida de algunos habitantes de Navasfrías hacia países más prósperos, como Alemania y Francia, censando una población en 1960 de 1846 habitantes.
Se mantendrían aún los negocios de la frontera, siendo al final de la década de los 60 cuando se produce la marcha de casi la mitad de la población; entonces muchos jóvenes optarían ya por zonas industrializadas españolas, disminuyendo la población en esta década en 797 habitantes, con un censo en 1970 de 1049 habitantes.
La salida de la gente joven, unida al envejecimiento de la población, hará que los campos antes cubiertos de sembrados, pasen poco a poco a tener grandes zonas de pinares y castaños que son plantados por los agricultores con menos fuerzas cada día por el paso de los años, cubriéndose el resto rápidamente por la vegetación autóctona de la zona, los robles y otras especies silvestres, conservando las zonas de regadío para pradera, ya que la dedicación de sus habitantes, actualmente, se reduce en su mayor parte a la ganadería en lo que al campo se refiere.