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lunes, 19 de septiembre de 2011

Reinado de Carlos III, nuevos ataques en la frontera

En el año 1762, la frontera nuevamente sufre las consecuencias de la guerra, ya que el 4 de agosto, el ejército bajo el mando del marqués de Sarria y como consecuencia del tercer pacto de familia de los Borbones, celebrado en Francia el 04/05/1762 , penetra en Portugal poniendo sitio a Almeida y apoderándose de Castelrodrigo, Guarda, Pinhel y Alfayates, con el fin de evitar cualquier ayuda, logrando apoderarse de Almeida el 25 de Agosto al ser rendida la plaza por su Gobernador Alexandre Palhares Cohelo de Brito.
Inmediatamente los portugueses organizan un contraataque a lo largo de la frontera extremeña, Navasfrías y Valencia de Alcántara sufren las consecuencias de sus iras, siendo atacadas y saqueadas en un corto periodo de tiempo, tras la rendición de Almeida
“Sólo en dos ocasiones habían tomado la ofensiva los portugueses, y estas en muy rápidas correrías, si bien no descargaron el golpe en vano. Unos trescientos cincuenta de ellos sorprendieron al capitán de Palencia D. Gonzalo Arreales, que guardaba el lugar de Navas Frías con un piquete de cincuenta soldados, y herido por dos balas, capituló después de resistir en la iglesia cinco horas de ataque. También otro cuerpo de portugueses y auxiliares asomó improvisamente sobre Valencia de Alcántara a los dos días de rendirse Almeida, mientras el mariscal de campo D. Miguel Trumberri, que allí era jefe, estaba reconociendo la frontera con cien infantes y cuarenta caballos. Al percibir el tiroteo volvió presuroso; mas ya no tenían defensa cinco compañías del regimiento de Sevilla y la de dragones de Bélgica de su mando, por valerosamente que pelearon el coronel y los oficiales para conservar las banderas. En una carga de caballería que dio Trumberri, cayó al golpe de una cuchillada, y se le llevaron prisionero con toda su gente, habiendo permanecido desde el amanecer hasta las cuatro de la tarde en aquel pueblo, que saquearon a su sabor como el de Navas Frías”.
En el saqueo del mes de Agosto de 1762 que sufre Navasfrías, su iglesia también es objeto de las iras de los portugueses, siendo saqueada, quemada y parcialmente destruida, dándonos evidencias de este hecho, la desaparición de los primeros libros sacramentales quedando marcado por el fuego el primer libro de bautismos existente, el del año 1675 a 1784, en el que aparecen quemadas parte de la tapa inicial y primeras páginas del cuadrante superior derecho, no existiendo documentación anterior a 1675, cosa que si sucede en otros pueblos de las diócesis de Ciudad Rodrigo y Coria-Cáceres; ya que a partir del Concilio de Trento celebrado desde el 18 de Enero de 1562 al 4 de Diciembre de1563, al que asistieron como obispo de Ciudad Rodrigo, Don Diego Covarrubias de Leyva y como obispo de Coria, Don Diego Henríquez de Almansa, y cuyas normas obligatorias sobre archivos parroquiales, fueron aprobadas en la sesión XXIV, (Cap I y II) y publicadas por decreto de Felipe II el 12/07/1564, se regula el archivo de los libros sacramentales, de nacimientos, confirmaciones, matrimonios, defunciones, así como los libros de fabrica y otras materias.
Otro indicio del mal estado en que debió de quedar la iglesia después del ataque de los portugueses, fue su posterior reconstrucción y ampliación en 1791, en el mismo lugar y aprovechando parte de su anterior estructura, dando fe de esto, una puerta de cantería, la principal, que posiblemente fue una de las tres puertas de la antigua iglesia, hoy día tapiada y situada en la parte opuesta a la entrada cubierta que se utiliza habitualmente, cuyo edificio era de dimensiones más pequeñas y construida de mampostería totalmente, según se desprende de la descripción que de ella hacen los visitadores de la Orden de Alcántara, Frey Nicolás de Ovando y Frey García Álvarez de Toledo, en 1499, quedando constancia que esta iglesia no tenía más canterías que dicha puerta; aunque posteriormente a la presencia de los visitadores al pueblo de Navasfrías, había sido objeto de una reparación, llevándose a cabo después de los informes al comendador sobre dicha iglesia en 1562.


Puerta principal (Entrada de la antigua Iglesia )



En el año 1791, se hace el proyecto y empieza la construcción de la actual iglesia, tal como reza la leyenda esculpida en uno de sus arcos torales. “Ésta iglesia fue hecha a expensas del muy ilustre Sr. Don Pedro de Silva y Bazán, comendador de esta encomienda año de 1791 “. Su terminación fue en 1802 fecha grabada en la portada principal.
(Pruebas para la concesión del Título de Caballero de la Orden De Alcántara de Pedro de Silva y Sarmiento Alagón y Dávila Zúñiga, natural de Madrid, Coronel del Regimiento de Infantería de África, electo comendador de Eljas. Año 1772) Caballeros Alcántara Exp. 1443
Esta portada, de marcado estilo del barroco portugués, está adornada con un amplio arco aquillado que se eleva hacia el centro de la espadaña, rematado en su base con florones laterales. Su óculo, está adornado por una cristalera modernista, de reciente incorporación, donada por Manuel Ramos Andrade, la cual, representa a San José y El Niño.


Cristalera, San José y El Niño (Donación de Ramos Andrade)



La espadaña de la torre, consta de tres vanos colocados en forma triangular, los dos primeros con arcos de medio punto alojan las campanas que sirven para convocar al culto a los vecinos y transmitirles otros acontecimientos como bautizos, bodas, defunciones, fuegos etc. etc., el tercero, formado por tres sillares de granito y rematado con una cruz del mismo material, aloja una campana más pequeña, con un dispositivo de martillo que accionado por el reloj de la torre (este reloj debidamente acondicionado está expuesto en el ayuntamiento) anunciaba a los vecinos la hora. La campana del reloj fue acoplada bastantes años después en este hueco, y el cubículo del reloj fue construido en la misma época para poder instalarlo en la torre.
Todos estos costes corrieron a cargo del ayuntamiento de la villa, razón por la cual, el reloj está expuesto en dicho ayuntamiento.


Reloj de la torre de la iglesia (Expuesto en el Ayuntamiento)



La espadaña esta rematada en sus extremos con pináculos piramidales.
Su puerta principal, de línea barroca, da acceso directo a la iglesia de una sola nave, cuya cubierta a dos aguas, la sustentan cuatro arcos de medio punto, tres iguales y el otro con unos 80cm. menos de luz.
El baptisterio, adosado a la nave, se ubica en la entrada a mano derecha y estaba separado por una puerta de forja; en el mismo lado y al fondo de la nave, también adosada, está situada la sacristía. En medio de ambas dependencias, existe una puerta cubierta por donde se entra habitualmente. En la parte opuesta, junto a la pilastra del último de los cuatro arcos que sustentan la cubierta, y que es a la vez toral, estaba el pulpito, construido con sillares de granito y enrejado de forja.
La solería original está formada por grandes losas de granito (hoy día cubiertas por baldosas de terrazo), perforadas en el centro para facilitar su movimiento y efectuar los enterramientos como era costumbre en las Iglesias, llevándose a cabo al menos hasta 1827.
En 1852, queda constancia en los libros de difuntos, que los enterramientos se hacen ya en el cementerio común de la villa; teniendo necesidad años más tarde, de una ampliación, siendo bendecido por el párroco de la villa el 24/06/1871, quedando un espacio para los enterramientos civiles.
El presbiterio de la iglesia, de sillares de granito, tiene una elevación de unos 45 cm. sobre el resto, bajo una bóveda esférica, cuyo cimborio circular descansa sobre el ultimo de los arcos que sustentan el tejado y otros tres torales igualmente de medio punto, pero de dovelas más pequeñas, adosadas a las paredes que conforman el recinto.
La cubierta de la bóveda es a cuatro aguas y más elevada que la de la nave de la iglesia.
En el frontal, bajo uno de los arcos torales, el altar mayor estaba formado por un pequeño retablo posiblemente de finales del S/ XVIII, a cuyos lados colgaban dos grandes lámparas de bronce.
En los laterales de la nave, había dos altares más.





Antiguo retablo del altar mayor



El coro, sobre la puerta principal, estaba construido de madera, con baranda del mismo material, al cual se accede por una escalera de granito. Desde este coro parte una escalera de caracol, igualmente de sillares de granito, que sube al campanario y al recinto del reloj.
Esta iglesia ha sufrido varias modificaciones que la han devaluado en su conjunto.
En referencia a la ermita; aunque se desconoce la fecha de su construcción, en 1734 comienzan las dedicatorias de las misas de difuntos al Santo Cristo de la Villa, con lo cual queda constancia de la devoción de los habitantes de Navasfrías hacia Él, procediendo posiblemente, más tarde, a la construcción de la ermita; dando fe en 1746, el párroco, de la celebración de las misas en un altar externo a la iglesia y dedicado al Cristo de la Villa.
La antigua ermita de San Sebastián, de la cual dan fe los visitadores en 1499, podría haber estado ubicada en el mismo sitio que hoy ocupa la ermita actual.
La referencia a los artistas oficiales de los juzgados de iglesias, del Archivo Histórico Nacional, Sección Órdenes Militares, en la cual Francisco Campos presupuesta en el año 1739 unas obras de albañilería en 800 r., tasando la carpintería de la obra Joaquín Amaral por el precio de 1318 r., bien podría referirse al presupuesto para la construcción de la Ermita del Cristo de la Villa. Este Francisco Campos aparece años después en el Catastro de Ensenada como maestro Alarife en la pregunta 33, siendo vecino de Navasfrías.
Muchas casas maltratadas o caídas, muchos tierras incultas y ocupadas por extraños, muchos habitantes hambrientos, lastimosos y abatidos seria su lastimoso objetivo, si se hubiese visitado en los años 1779 y 1780.
Esta es la descripción que de las poblaciones de Extremadura hace Don Vicente Paíno, testigo presencial de estos años en los pueblos extremeños.


Revisión de los privilegios del Honrado Concejo de la Mesta.
Año 1764, defensa de Extremadura en la lucha contra la Mesta por Don VICENTE PAÍNO.

En los primeros meses de 1764, las ciudades y villas con derecho de voto en cortes, tras la invitación de Badajoz de plantear un pleito contra los ganaderos trashumantes, solicitando la supresión del derecho de posesión en los pastos extremeños y la preferencia para los ganaderos riberiegos, Don Vicente Paíno y Hurtado, abogado de los Reales Consejos y diputado general de la provincia, por encargo de esta, dirige una representación a Carlos III, en la que manifiesta los males y pobreza de Extremadura, derivados de la gran cantidad de ganadería trashumante, con propuestas para su corrección.
Las principales medidas o medios para el desarrollo de la agricultura y de la ganadería estante en Extremadura y corregir los abusos de los ganaderos trashumantes, planteadas por don Vicente Paíno, son las siguientes:
Medio primero.
Que a los Serranos, que bajan a los extremos por no tener otro comercio, rentas, ó modo de vivir, que la cría de ganados, se le señale el número de cabezas que parezca suficiente para subvenir á sus necesidades con las yerbas precisas á su conservación sin excesos; y sin que en este señalamiento puedan comprenderse dehesas de monte, que deberán siempre aprovecharse, de manera, que no impida la cría de ganado de cerda, y mucho menos la de novilleros, y vaqueriles, pues estas no deberán tener otro destino, que el de la cría, conservación, y aumento del vacuno.
Medio segundo.
Que enteramente se les prive a los ganaderos trashumantes el uso de yeguas, sirviéndose solamente de hacos capados, ó jumentos medianos los precisos para conducir sus hatos; y que el corte de madera, leña, ramoneos, y casca le sea permitido en la forma que se permite á los vecinos de los pueblos, sin tolerarles mayor licencia.
Medio tercero.
Que á los demás ganaderos, fuera de los respectivos territorios de sus vecindades, no se permitan otras posesiones que las de sus propias dehesas; y si estas ocuparen todo, ó la mayor parte del término, sean obligados a ceder la tercera, ó la mitad, á los vecinos por su justo precio, sean o no trashumantes los dueños, pues esta cualidad, que influye en su particular beneficio, y no en utilidad del público, solo puede facilitarles acción á los sobrantes.
Medio cuarto.
Que se prohíba para siempre la venta de pastos de dehesas boyales, aunque no tengan los vecinos ganados con que enteramente disfrutarlas, pues jamás los tendrán en los Pueblos cortos, ni se restablecerán las labores si continúa el abuso; y que el equivalente al producto que de ellos se saca para ocurrir á las urgencias públicas, se exija por repartimiento entre los que las disfruten, ó entre todo el vecindario, no habiendo otro más obvio arbitrio; pues de no disfrutarlas (que es el destino con que se concedieron) y pagar de este fondo las Reales Contribuciones, se sigue el inconveniente de hacerse los vecinos inhábiles, perezosos y descuidados.
Medio quinto.
Que se inhiban absolutamente á los Alcaldes mayores entregadores, Alcaldes de cuadrilla, y Achaqueros del conocimiento de cualquier género de causas entre ó contra labradores de Extremadura; y de la cobranza de las penas que estos incurriesen, que exigirán las Justicias ordinarias, perteneciendo aquellas en adelante á S. M. en todos los casos y cosas en que hasta ahora han pertenecido al Concejo de la Mesta; y del mismo modo los ganados mostrencos, respecto de haber cesado la razón en que se fundaba este derecho.
Medio sexto y séptimo.
Que á los naturales en los términos de sus respectivos pueblos se la señalen tierras de la mejor calidad, y apruebo por su justo precio, regulando como se regula el de yerbas por personas practicas según su calidad, bondad y situación, sin distinción de baldías ó adehesadas, á proporción de las yuntas que puedan mantener para establecer sus labores, y por cada yunta 250 cabezas de ganado lanar fino de parir, que es el que precisamente necesitan para beneficiarlas con pastos adehesados en su inmediación, suficientes á su sustento, y con libertad de aumentar, si hubiese sobrantes, la granjería de ganados en las especies que por bien tuviesen; porque la copia de ellos no sea esencialmente necesaria para la conservación de la labor, lo es sin embargo accidentalmente en los años calamitosos para sostenerla, y contribuye á la abundancia de carnes y otros esquilmos, y á la moderación de sus precios.
Y á los que actualmente tuvieren labores establecidas, y granjerías de cualquier especie, se les supla lo que les falte; pero aunque excedan del señalamiento no sean obligados a venderlas por ahora, y hasta tanto que la agricultura se halle en el debido estado, antes bien se les guarden los arrendamientos de tierras y pastos, sin ser con pretexto alguno ó motivo inquietados en su posesión.
Medio octavo.
Que en las dehesas boyales se destine para los bueyes de labor términos separados, en el cual no se introduzca ganado de otra especie ó clase, y los que tuviesen distantes labores se les señale en ellas mismas, ó en sus cercanías, terreno suficiente para el sustento de sus bueyes, que se acotara por el tiempo que durase el cultivo de aquellas tierras, restituyéndose después á su antiguo natural uso.
Medio nono.
Que si al abrigo de estas providencias se aumentase el número de yuntas, y ganados de manera, que enteramente ocupen el término, para evitar en tal caso, que los poderosos lo disfruten en el todo, ó en la mayor parte, en agravio de los pobres, se haya de limitar el número de yuntas, y ganados, sin que ninguno pueda exceder este señalamiento, que se aumentará, ó disminuirá á proporción de lo que se aumente, ó disminuya el número de los labradores, con respecto á la extensión del término; entendiéndose, que sin que se pongan en práctica estos puntos capitales, es absolutamente imposible reparar las quiebras de los agricultoras; no podrá subsistir de modo alguno Extremadura, y mucho menos asistir á los Reinos de Andalucía con los copiosos socorros de los granos, de que frecuentemente necesitan.
Medio decimo.
Que puestos en ejecución los antecedentes medios, y no de otro modo, pues de otro modo son impracticables los siguientes, podrá para más animarla permitirse, según las proporciones de cada pueblo en particular, que los labradores puedan cercar las tierras que cultiven, con derecho, si fuesen ajenas, á las mejoras que en ellas hiciesen, y del tanteo, finalizados los arrendamientos; quedando alzado el fruto baldío el suelo, si fuese de esta naturaleza.
Medio once.
Que se prohíban los vecinos mañeros, pero señalándoles en el pueblo de la vecindad, que elijan, tierras y pastos en establecer sus labores y granjerías; y no habiéndolos, en otro de las inmediaciones, donde haya sobrantes, por su justo precio: cuya providencia en esta parte se entienda por ahora, y hasta que la agricultura se halle en el debido estado, en cuyo caso deberán sujetarse á la regla común que se establezca.
Medio doce.
Que los pastos baldíos podrán destinarse al aprovechamiento del ganado merino horro, del grosero de todas clases, cabrío, y de cerda de vida, ó mal andar, que no podrá introducirse en otras dehesas que las de monte, por el tiempo preciso de la montanera, y al de las caballerías, y para desahogo de las dehesas, cuando no lo necesiten: y donde hubiese sobrantes, ó no hubiese otros pastos, se adehesen; y adehesados, se repartan los ahijaderos necesarios entre los labradores á proporción de yuntas sin interés alguno.
Medios trece, catorce y quince.
Que podrá asimismo mandarse á los que descuajen terreno montuoso é inútil, se le conceda en propiedad, con calidad de adehesado, si fuere propio libremente; y si publico con una corta pensión anual, por aquel orden que está ya anteriormente dispuesto, aunque sin efecto considerable por la razón explicada; pero con la calidad que igualmente que el suelo le hayan de pertenecer plenamente los árboles de cualquiera especie que en él plantasen, apostasen y criasen.
Que en aquellos pueblos que carezcan de montes, sea permitido plantarlos y criarlos en tierra de pastos, ó labrantías propias, ó públicas, baldías, ó adehesadas, acotándose los nuevos plantios hasta que se críen, guardándose por sus dueños, á quienes pertenecerá el uso de los pastos durante el acotamiento, y castigándose con rigor los dañadores, quedándose después el suelo de la naturaleza que antes tenía; pero esta operación no deberá ejecutarse de otro modo, que con licencia del Consejo, precedido conocimiento de causa, para evitar se ocasione perjuicio á la labor y cría de ganados.
Y que los labradores en sus personas, instrumentos aratorios, bueyes y ganado menudo destinado para servir á la labor, se guarden inviolablemente todos los privilegios, franquicias, exenciones é inmunidades que les están concedidas por derecho, y leyes de estos Reinos, (Leyes 25,28 y 29 tít. 21 lib. 4. Las 5 y 6 tit. 17 lib. 5. Pragmática de 9 de Marzo de 1594. Cedula 22 de Enero de1724 Quad. de millones fol. 254.)
Medio diez y seis.
Que esencialmente les sea licita la extracción de granos y ganados para el confinante Reino de Portugal, con moderados derechos, á excepción de los casos de urgente necesidad ó carestía, en que deberá prohibirse durante ella, teniéndose á este fin presente las ordenes expedidas en los años 56 y 57 por lo respectivo á granos, así en cuanto á la extracción, como en cuanto al libre comercio de ellos para lo interior del Reino, sin guías, despachos, ni fianzas.
Medio diez y siete.
Que últimamente podrá asimismo en los terrenos que lo necesiten en ayudar á la naturaleza con arte, formando, á imitación de Francia é Inglaterra, prados artificiales para el ganado vacuno especialmente; y el tiempo y la experiencia, animada la aplicación con la utilidad, sugerirá otras muchas reglas, por cuyo medio la inculta Extremadura no solo se restituirá á su antiguo ser, si no en que excediéndose a sí misma podrá rendir para gloria de S. M. y en beneficio de sus reales dominios aquella copia de copiosas producciones, de que es capaz su fértil terreno.

Primer Memorial Ajustado, publicado en 1771.

“Memorial ajustado hecho en virtud del Decreto del Consejo del Expediente Consultivo que pende en el, en fuerza de Real Orden, comunicada por la Secretaria de Estado y del Despacho Universal de Hacienda, con fecha en San Ildefonso de 20 de Julio de 1764, entre Don Vicente Paíno y Hurtado como diputado de las ciudades de voto en cortes Badajoz, Mérida y Trujillo y su Sexmo, Llerena y Estado de Medellín y Villa de Alcántara por sí y por toda la provincia de Extremadura, y el Honrado Concejo de la Mesta general de estos reinos en que intervienen los señores fiscales del Consejo, y Don Manuel Sanz de Pedroso y Ximeno, sobre que se pongan en práctica los diecisiete capítulos ó medios que, en representación puesta en las reales manos de S.M. propone el diputado de las ciudades y provincias de Extremadura por fomentar en ella la agricultura y cría de ganados y corregir los abusos de la ganadería trashumante”.

Informe legal instructivo de la Procuración General de los Reynos. (22 de Marzo de 1766)

“Don Pedro Manuel Sanz de Pedroso y Ximeno, Comisario que ha sido de Millones, y Diputado de los Reynos en el Real Consejo de Hacienda, Procurador General de ellos, en vista del memorial, que á nombre de las ciudades de voto en Cortes, comprendidas en la Provincia de Extremadura, sus Villas, Sexmos, Lugares y Estado de Medellín, ha presentado á S. M. Don Vicente Paíno y Hurtado, su Diputado, sobre que se restituyan á sus naturales las porciones de tierras y pastos, que en lo antiguo gozaban; y á los pueblos que no tengan los suficientes, se doten los que necesiten, según sus vecindades con correspondencia a la clase de ganado de pasto y labor; y que para ello se modere la entrada de tanto ganado trashumante en ella, y el abuso con el Honrado Concejo de la Mesta, y sus Ministros subalternos se valen de sus privilegios, para alterar la buena armonía que debe haber entre las clases de ganaderos, según las leyes del Reyno, y lo acordado por esto en Cortes, y prevenido en varias condiciones de Millones, cuyo memorial, habiendo merecido la atención de S. M. fue remitido á V. A. para que informase sobre su contenido.
A éste por la causa que propone, y á los capítulos que inserta para el restablecimiento de la provincia, salió oponiéndosele el Honrado Concejo por un Alegato instructivo, en que funda no ser la causa de la decadencia de la Provincia la que se motiva en el referido memorial, si no las que citan á los números 154 , y siguientes del referido Alegato; y que así mismo los capítulos propuestos son destructivos de los privilegios del cuerpo de la cabaña, opuestos á las leyes del Reyno, y de la Mesta, y que en su consecuencia se deben desestimar.
Y para dar cumplimiento con el acierto que pide la gravedad del asunto, fue servido V. A. mandar, que todos los Intendentes, Corregidores y Alcaldes Mayores de la referida Provincia, y Capitán General de ella, informasen de todos los particulares comprendidos en dicho memorial, y demás que hallasen por conveniente; dando, á mayor abundamiento, su dictamen sobre los diecisiete capítulos, que para el restablecimiento de la Provincia propone su Diputado, y se contiene en el memorial.
Por estas causas, y las que se proponen al número 3 de él , hicieron presentes los señores Fiscales, que el Procurador del Reyno dixese lo conveniente á uno y otro cuerpo, según los acuerdos, que para la observancia de las leyes de Mesta, y reformar sus abusos, estipularon las Cortes y este Concejo, y está mandado por varias Cédulas Reales; lo que se estimó así: y habiendo visto para la mejor instrucción, según pidió en los 18 de Mayo del año próximo pasado, los informes de los referidos Intendentes, Corregidores y Alcaldes Mayores, dice: Que el memorial en cuanto expone, de que la Provincia se halla en un estado deplorable, y constituidos sus habitantes en la mayor miseria por falta de tierras y pastos para sus labores y ganado, que de no proveerles, según lo piden, llegara el término fatal de la desolación de los pueblos, se halla tan calificado, que no hay informe que se disienta, ni en la parte más mínima de esta causa; de modo, que puede decir el Procurador General, que es tan público, notorio y visible, que no necesita otra prueba que los referidos informes, por ser de los sujetos más justificados, celosos del real servicio, y bien universal de la Monarquía.
[……..]
La prepotencia de los ganaderos, y debilidad de los labradores viene manifiesta en la serie del expediente; y para prueba, entre los muchos que se hallan en el, ha parecido hacer presente a V. A. lo siguiente”.
La enumeración de los informes de los Corregidores, Intendentes, Alcaldes Mayores y Capitán General de la Provincia, son los expuestos a continuación por el Procurador General.
“El Corregidor de Trujillo, hace constar que los pueblos de Garcier, Cerzocana y Santa Cruz, que antes contaban con 1.000 vecinos, hoy se han reducido a 100, por falta de tierras de labor, ocupadas todas para pasto del ganado trashumante.
Los documentos del Procurador Sindico general de la Ciudad de Badajoz, prueba la inmoderada extensión de los trashumantes.
El informe del Administrador general de la ciudad de Jerez de los Caballeros, confirma que no tuvieron jamás posesión en esta, los ganaderos y ganados trashumantes, siendo todas las dehesas de dicha ciudad ahora posesión de los ganaderos trashumantes; y correspondiendo a los vecinos el derecho de prelación y tanteo de cuanto se vende y arrienda, no tienen fuerza contra los mesteños, careciendo los naturales de pastos y tierras de labor.
Las informaciones practicadas a instancias del Procurador Sindico de la ciudad de Badajoz, confirman que siendo la mayor parte de dehesas de monte alto, actas para la cría del ganado de cerda, hoy se hallan ocupadas por ganados mesteños.
En la villa de Puebla de Ovando tiene tan reducidos sus términos que los vecinos no toca cada yunta de labor ni a una fanega de tierra, sus vecinos habían estado en posesión de algún desmote de la dehesa de San Pedro sito en dicho termino, hoy sin poder ser utilizada debido a la entrada del ganado trashumante.
El lugar de Hinojal dehesa de Casa Sala, en arrendamiento por los vecinos para pasto y labor, hoy la poseen los trashumantes.
Santiago del Campo tiene una dehesa, llamada de Prescriban, que la labraban los vecinos, y su cabida era dos mil fanegas; hoy la posee enteramente el ganado trashumante de la condesa de Benavente; por cuya razón no tienen tierras que labrar.
La ciudad de Mérida tiene varias dehesas, entre las cuales hay una llamada de Novilleros, destinada para el ganado vacuno, que sirve á la labor, y la manutención y engroso del que ha de servir á los abastos; las cuales poseen los mesteños, alterando su destino, y aplicándolas al ganado lanar; y para más comprobación de lo dicho, se podrá ver el exceso de entrada de este ganado, si se registra el informe de su Corregidor desde el número 21 al 23.
La Villa de Alcántara y su Partido se componen de 86.000 fanegas de tierra, de las cuales ocupan los mesteños 55.000 de la mejor calidad; y para comprobación de lo reducido á que se hallan sus naturales, y la extensión de los ganados trashumantes, se nota, que habiendo 140 dehesas en su distrito, las 42 de pasto y labor, hoy solo se labran 15,afirmando su Alcalde Mayor hallarse todo este territorio ocupado por ganado de la mesta, y que lo reservado a sus naturales es muy pequeña parte, y de ínfima calidad; de cuyo informe se ve con evidencia, que los mesteños, alterando el destino que debían tener por su naturaleza, han ocupado 27 dehesas de pasto y labor, que nunca han vuelto á serlo, con el motivo del privilegio que alegan de su posesión; y que de las 86.000 fanegas de tierra, que componen los términos de su jurisdicción, tienen ocupadas 12.000 fanegas más de la mitad, quedando solo para las labores de los vecinos poco más de una cuarta parte, inclusas en ellas las que precisamente necesitan para pastos de sus ganados y baldíos comunes”.
La enumeración de las trasgresiones de los mesteños recopiladas por el Procurador General, contiene una larga lista de agravios y delitos cometidos por los Hermanos de la Mesta contra los habitantes de los pueblos, sometiéndolos con sus actuaciones al hambre y la miseria, al engaño y la estafa, en su proceder, no solamente en cuanto a la ocupación de todas las tierras con sus rebaños, sino en las subastas y posteriores subarriendos, por la acuciante necesidad de los naturales de mantener sus ganados.
“Este delito y trasgresión de la ley la tiene V. A. manifiesto en la pieza de documento que presenta la Ciudad de Badajoz, al folio 2 vuelta de la información que hace el administrador de los Reales Haberes por el Partido de Jerez de los Caballeros. Hallase en esta Ciudad una dehesa llamada Alcozovar, la que tuvo arrendada un vecino de ella en 33.000 reales, y posteriormente la arrendó un ganadero trashumante, vecino de Ágreda, en 39.000 reales, no pidió este tasación, porque en los subarriendos que hizo su mayoral, no solo saco el arrendamiento suyo, sino que lucro 7.966reales, sin los más intereses que expresan por el referido Administrador”.
No solamente los pueblos de Extremadura sufren la despoblación debido a la falta de tierras, sino que el Partido de Ciudad Rodrigo sufre idénticas consecuencias, debido a los abusos y privilegios de sus ganaderos lanares y vacunos, según la Real Cédula que para su remedio fue expedida en el año 1769.
Estas denuncias contra los hermanos de la Mesta, serían el comienzo de un interminable proceso que duraría hasta finales del siglo XVIII y que Paíno no vería finalizado.
La propuesta del medio sexto, sobre la concesión de tierras y punto fundamental para el sustento de una familia y el arraigo en los pueblos extremeños, la valoran, no solamente Don Vicente Paíno, sino también otros muchos ilustrados, en 50 fanegas de terreno.
Debido a la lentitud con que se llevaban a cabo los temas relacionados con lo referente a las reclamaciones del expediente contra la Mesta y las quejas de los campesinos por los daños ocasionados por los rebaños trashumantes, a las ciudades y villas con derecho de voto en cortes, se fueron sumando otras poblaciones; todo esto da como resultado que en 1773 se vuelve a abrir el litigio, exigiendo que otra vez las partes vuelvan a presentar su legitimidad en la causa.
Una real provisión del 14 de octubre de 1774, manda votar en concejo abierto en los pueblos si se quiere tomar parte en el pleito de Extremadura contra la Mesta y otorgar poderes a Don Vicente Paíno para proseguir en la demanda.
Los vecinos de Navasfrías, votaron por unanimidad conceder poderes a Don Vicente Paíno para proseguir la causa y con ellos 177 poblaciones más de Extremadura.
De las dificultades con las que se encontraría Don Vicente Paíno durante todos estos años, nos da idea lo expuesto por Él en la adición de 1783.
“El honrado Concejo que fue una congregación de humildes y honrados pastores. Es hoy una especie de república que presume de independiente y libre. Un cuerpo separado del resto de la nación, terrible y poderoso, que ha hecho frente al Reino junto en Cortes y lo ha reducido a sus ideas. Casi ha llegado a formar un estado dentro del Estado. Promulga leyes, crea ministros de justicia e impone tributos que exige con nombre de penas”.

Segundo Memorial Ajustado `publicado en 1784.

“Memorial Ajustado hecho de orden del consejo del Expediente Consultivo que pende en el, en virtud de Reales Ordenes comunicadas por la Secretaria de Estado y el despacho de la Real Hacienda en los años 1766 y 1767 sobre los daños y decadencia que padece la agricultura, sus motivos y medios para su establecimiento y fomento y del que se le ha unido suscitado a instancias del Ilmo. Conde de Campomanes siendo fiscal del consejo y al presente su decano y gobernador interino sobre establecimiento de una ley agraria y particulares que deberá comprender para facilitar el aumento de la agricultura y de la población y proporcionar la posible igualdad de los vasallos en el aprovechamiento de tierras, para arraigarles y fomentar su industria. En cuyos asuntos han informado los intendentes de Soria, Burgos, Ávila, Ciudad Rodrigo, Granada, Córdoba, Jaén, Ciudad Real, Sevilla, y el decano de la Real Audiencia de esta ciudad.
Han expuesto lo que han estimado conveniente los sexmeros, procuradores generales de las tierras de Salamanca, Ciudad Rodrigo, Ledesma y Segovia. Han informado el procurador general Don Pedro Manuel Sanz de Pedroso y Ximeno y lo harán en su tiempo la sociedad económica de esta corte y los señores fiscales del Consejo”.
La forma en que Paíno veía y entendía la procedencia de los males de Extremadura, era compartida por los fiscales del Reino, especialmente por Don Pedro Rodríguez de Campomanes, a quien le uniría ya siempre una sólida amistad, y que al ser nombrado en 1779 presidente de la Mesta, se convertiría en pieza clave para la resolución parcial del pleito.
La dedicación de Don Vicente Paíno al servicio de Extremadura, fue total, y desde su entrega y amor incondicional, lucho vehementemente por resolver los problemas de los extremeños. Hasta su muerte vivió en un continuo servicio a los intereses de Extremadura, sintiéndose profundamente extremeño y siendo ejemplo a trabes de su legado escrito de su sentido de la justicia social.
Los servicios prestados a Extremadura por este ilustrado de siglo XVIII como abogado de los Reales Consejos, diputado general de Extremadura en la lucha contra el Honrado Concejo de la Mesta, auditor de guerra de la provincia y ejercito de Extremadura, alcalde mayor de Mérida y de Badajoz, no han sido suficientes para el más pequeño reconocimiento a Paíno por parte de los extremeños, condenando en el olvido una parte importante de su historia y a uno de sus más fieles y entusiasta defensor.

No le roba la muerte al que arrebata,
Ni el nombre ni el recuerdo agradecido…
¡Tumba sin epitafio es el olvido,
que traga al muerto y hasta el nombre mata! López de Ayala

Los esfuerzos y el entusiasmo empleados por Paíno en la mejora de las condiciones de vida de los habitantes de la provincia de Extremadura, no se verían recompensados en la forma que Él pretendía, debido a la fortaleza de las posiciones de los Señoríos, la Iglesia, las Ordenes Militares y los intereses del Antiguo Régimen en la denominada Cabaña Real; aunque su lucha seria el motor que movería más tarde los engranajes que propiciaron las resoluciones reales, mejorando las condiciones de los agricultores en la conservación de sus sembrados y por tanto el aumento de sus cosechas, cosa que ya no sería vista por Paíno, fallecido un año antes de las primeras resoluciones reales.
A este pequeño avance le seguirían la incautación de los bienes eclesiásticos por parte de Godoy y la desamortizaciones de Mendizábal y Madoz, que si bien propicio la adquisición de tierras por pequeños y medianos propietarios, no soluciono el problema de los campesinos en la medida esperada, ya que la mayor parte de la tierra fue a parar a los grandes terratenientes. En los lugares donde la tierra es adquirida por medianos y pequeños propietarios, el arraigo y aumento de la población se hace más evidente, pero esto se va produciendo lentamente, siendo patente el arraigo de estos vecinos en el siglo XIX, en el censo de Madoz.
Las primeras resoluciones reales se producirían a finales del siglo XVIII.
Real cedula del 15 de Junio de 1788, por la que se autoriza a cercar perpetuamente los plantíos de olivares, de viñedos con árboles y de huertas de hortaliza con árboles.
Real decreto del 28 de Abril de 1793, inserto en la Real Cédula del 24 de Mayo de 1793, por el que se mandaba repartir los terrenos incultos de la provincia y se declaraban de pasto y labor toda las dehesas.
Estas medidas propiciarían un aumento de la población en pequeñas proporciones.
Repasando los censos anteriores y posteriores a1793 apreciaremos la variación en el crecimiento demográfico que se aprecia en el pueblo de Navasfrías y en Extremadura.
Censo de 1534 presentado al emperador Carlos V el 18/09, Encomienda de Helches, las Helches y Navasfrías 152 vecinos. Informe del Gobernador del partido de la Sierra de Gata (Ordenes Militares) 14/07/ 1571, 10 vecinos, una población que no superaría los 33 habitantes. El día 02/01/1587 el obispo de Ciudad Rodrigo Don Bernardo de Sandoval y Rojas remite un censo de la diócesis a la Corona en el cual data 40 vecinos, cifra que en aquella época estaría cercana a los 140 habitantes. Censo de la Corona, llamado de los Millones, en el año 1591, los habitantes de Navasfrías, son prácticamente los mismos, 41 vecinos, y el censo total de Extremadura son 118.701 vecinos, alrededor de los 410.000 habitantes. El censo de los tribunales inquisitoriales de distrito, en el listado del distrito de la inquisición de Llerena en 1619, cifra los vecinos de Navasfrías en 40, cifra igual a los dos censos anteriores. Censo de la Sal 1631, 86 vecinos, unos 316 habitantes. Durante los años de la guerra de secesión la población se redujo prácticamente a la mitad, reducción que se produce en toda Extremadura, ya que el total de habitantes al finalizar la guerra es de unos 280.000, cifra muy inferior que la del comienzo en 1640. La recuperación de la población extremeña en el catastro de Ensenada año 1753, es notable, ya que se contabilizan en Extremadura unos 373.000 habitantes, en cambio en Navasfrías, el censo es muy bajo, unos 185 habitantes, 49 vecinos todos arrendatarios (pecheros) de la Orden de Alcántara.

En esta época los beneficios de las principales órdenes militares son cuantiosos.

En el censo de Floridablanca de1787, el total de Extremadura es de 412.000 habitantes; aquí el aumento de los pobladores de Navasfrías que son 285 es notable, y en 1791 la Real Audiencia de Extremadura censa 90 vecinos, unos 360 habitantes; 160 años ha tardado Navasfrías en superar el censo de la Sal de 1631.
A partir de la publicación de la Real cedula de 1788 y del Real decreto de 1793, la población de Extremadura va aumentando paulatinamente. En el censo de Godoy – Larruga de 1797 Extremadura cuenta con 7 ciudades, 228 villas, 130 aldeas, con 11 corregimientos, y el total de habitantes es de 416.922. En el último recuento que no censo, en el que Navasfrías aún pertenece a la provincia de Extremadura, el aumento de esta provincia es notable, en 1829 su población ha crecido en más de 100.000 habitantes, ya que cuenta entonces con 538.133. En Navasfrías el crecimiento de la población también tiene sus comienzos a partir de las fechas de 1788 – 1793; aunque se hace más patente en las primeras décadas del siglo XIX con la llegada de muchas personas provenientes del otro lado de la frontera, de pueblos como Aldeia do Bispo, Fóios, Nave, Rendo, Freixedas, Souto, Pereiro, Pousafoles do Bispo, Vila do Touro, Vilaboa, Aldeia da Ponte etc. etc. y de pueblos españoles como Valverde del Fresno, El Payo, Tamames de la Sierra, Fuentes de Oñoro, Villa del Rey ( Priorato de Alcántara ) y otros, que dan como resultado 820 habitantes, contabilizados por Pascual Madoz en el año 1850; cuando Navasfrías pertenece ya definitivamente a la provincia de Salamanca

miércoles, 18 de mayo de 2011

Entrada de los Pueblos Indoeuropeos

Cultura de los Campos de Urnas. Edad del Hierro






A finales del segundo milenio a. C., pueblos indoeuropeos provenientes de la cultura de los campos de urnas, comienzan los contactos con las zonas mediterráneas próximas al sur de los Pirineos, así como de las comarcas del valle del Ebro, iniciando los primeros asentamientos en la península.
Seguidamente, en los comienzos del primer milenio a. C., gentes que anteriormente se supone establecidas en la península Itálica, en posibles contactos con los pueblos vénetos, pasan a iberia ocupando zonas del interior. Estas gentes, que en un principio fueron consideradas por Pokorny como ilirias, hoy día son definidas como un pueblo de cultura indoeuropea cuya lengua contiene rasgos arcaizantes, denominada antiguo europeo, pero dejando en el aire la pertenencia iliria.
Según Menéndez Pidal, estas gentes, afines o mezcladas con ilirios, eran conocidos como ambrones, los cuales ocuparon grandes zonas en el norte, centro y oeste de la península; aunque según el estudio de la hidronimia y toponimia, estas zonas, se extenderían también hacia el sur.
En el inicio del siglo VII a. C., Cempsios y Saefes, de la cultura de Hallstatt, penetran así mismo en la Península instalándose en la costa atlántica.
Hasta comienzos del siglo VI a. C., continúa la entrada en la península de los pueblos celtas provenientes de los campos de urnas, posicionándose en la meseta e introduciendo el trabajo del hierro.
Los celtas, se organizaban en tribus dirigidas por caudillos, estando integrada la población por pequeños grupos rurales de campesinos, los cuales se asentaban en zonas altas, fortificándolas con empalizadas.
En la vida domestica, para cocinar, las mujeres utilizaban una caldera de hierro, colgada sobre el fuego de una cadena; procedimiento similar al de las llares.
El sentido de lo sagrado de los celtas, está en clara conexión con las fuerzas de la naturaleza: manantiales, ríos, rocas, montes y arboles.
Es por esto que, a la llegada de los celtas (vetones), los que se instalan en las inmediaciones del hoy llamado monte de Jálama, convierten el orónimo Salama, en cuyas laderas están las fuentes que alimentan algunos ríos de la zona, en el teónimo Salamati, divinidad a la que atribuyen la provisión de agua para que sus terrenos sean fértiles, tanto para cultivos, como especialmente para pastos y ganados.
La mezcla de los celtas con el resto de pueblos del oeste, no fue tan importante como en el centro peninsular, aunque hizo posible el crecimiento de nuevos núcleos de población; ocupando otros importantes como Irueña, castro situado en la parte oeste de su territorio, habitado en un principio, posiblemente, por gentes no indoeuropeas.
Los vetones, de procedencia directamente celta, llevaron a cabo su asentamiento sobre núcleos de población indígena, en una parte de la zona que muchos años más tarde seria conocida como la Lusitania, ocupando una franja de terreno entre el río Duero y el Tajo, partiendo desde la Riba Côa hasta la actual Ávila.
Según la descripción de Estrabón. (III, 3,1) “El Tajo nace entre los celtiberos y cruza por entre los carpetanos, los vetones y los lusitanos corriendo hacia el occidente equinoccial”.
Aunque los celtas eran eficientes agricultores, los vetones son considerados un pueblo preferentemente ganadero.
Su estructura militar es celta, con adiestramiento en la lucha con la caballería, hostigando y saqueando los pueblos vecinos.
Los principales testimonios dejados en la zona, son los verracos esculpidos en roca granítica hallados en pueblos próximos, habiendo sido destruidos en algunos casos. Estos verracos, posiblemente, son hitos que marcan límites de territorio; así como zonas de pastos pertenecientes a diferentes tribus de este pueblo.
La economía pastoril del pueblo vetón y los datos aportados por Estrabón en su geografía sobre la zona al norte del Tajo, nos dan datos para poder considerar, que los ocupantes del castro de Irueña, serian asiduos visitantes de la cabecera de los ríos Águeda y sus afluentes, tanto por sus praderas (NAVAS), ya próximas a la sierra de las Mezas, donde nace el Côa y finaliza el territorio vetón, como por el estaño y oro nativo de sus ríos; además de la abundancia de pesca y caza.
Estrabón III, 3, 5 “La región situada entre el Tajo y el país de los ártabros (costa norte gallega), habitan unas 30 tribus. Esta región es naturalmente rica en frutos del campo y en ganados, en oro y plata y otros muchos metales; sin embargo, la mayoría de sus habitantes prefieren el oro al cultivo de la tierra y viven en continuas guerras entre sí y con sus vecinos del otro lado del Tajo”.
Entre los diferentes pueblos que fueron conformando Iberia, ocupan un lugar importante en aquella época, los lusitanos, pueblo encuadrado en la parte central del oeste peninsular, cuya provincia, la Lusitania, comienza a funcionar como tal, a partir del reparto de las provincias entre Augusto y el senado, desdoblando la Ulterior en dos provincias, la Betica y la Lusitania; estando compuesta esta, por antiguos pobladores de la -Riba Côa y de la Sierra de Gata-, así como la Beira Interior, la Beira Baja, la provincia de Salamanca, Cáceres y parte de las provincias de Ávila y Badajoz (denominaciones actuales). Parte de este territorio había sido ocupado por los vetones desde su entrada en la península; siendo lusitanos y vetones los principales pueblos que ocuparon esta provincia.
La dedicación de los lusitanos estaría ligada a la agricultura y a la ganadería.
La lengua lusitana, según parece, sería la herencia de los pueblos no célticos, de habla indoeuropea arcaica o antiguo europeo, a los pueblos autóctonos de la Lusitania.
La afirmación de Hesiodo al considerar a los ligures el pueblo más antiguo de la Europa Occidental, así como, de A. Schulten afirmando que a la entrada de los tirsenos la etnia principal de la zona donde se asentaron eran ligures, hace que sea muy probable, que el substrato etnográfico de la Lusitania a la entrada de los pueblos indoeuropeos, fuese también de origen ligur.
El carácter indómito que siempre mantuvieron las tribus lusitanas, hace que sea considerado un pueblo primitivo por los cronistas romanos de la época. Este pueblo situado en una zona de influencia de la cultura del bronce, lo convierte en gentes expertas en la manipulación de los minerales y por tanto en la construcción de armas y al mismo tiempo hábil en la lucha, dado que las disputas entre tribus y con otras poblaciones es relativamente frecuente.
Los pertrechos y armamento que portan los guerreros lusitanos, son descritos por Estrabón en su geografía de la Península.
(III 3, 6) “Su escudo es pequeño, de dos pies de diámetro, y cóncavo por delante; lo llevan sujeto con correas, ya que no tiene abrazaderas ni asas. Van armados también de un puñal o cuchillo; la mayor parte llevan corazas de lino, y pocos, cota de malla y cascos de tres penachos. Otros se cubren con cascos tejidos de nervios; los infantes usan grebas y llevan varias jabalinas; algunos usan también lanzas con punta de bronce”.


Invasiones romanas



Después de la perdida de la hegemonía de los Cartagineses en el Mediterráneo, en las dos primeras guerras púnicas 264-241 y 218-201 a. C., los romanos llevan a cabo el inicio de la ocupación de la península, fijando la primera división administrativa en el año 197 a. C. en Hispania Ulterior y Hispania Citerior; quedando lusitanos y vetones dentro de la Ulterior.
Hispania romano según Schulten, procede del fenicio “i – sch’ phannim” = costa de los conejos.
Desde la llegada de los romanos a la Bética, lusitanos y vetones redoblan sus incursiones en este territorio para saquear dichas zonas, teniendo constancia de los primeros enfrentamientos ya en el año 194 a. C.
En los años 193 y 192 a. C., siguen los enfrentamientos de vetones coaligados con vacceos y celtiberos contra el pretor M. Fluvio. Estos enfrentamientos, narrados por Livio, se producen en diferentes zonas de la Ulterior.
Es el mismo Livio, quien más tarde, nos da a entender un cierto periodo de calma en los combates entre romanos y vetones, permitiendo estos, a los romanos, en el año 179 a. C., el paso por su territorio para lanzar después L. Postumio un ataque contra los vacceos.
Ante las incursiones de Púnico y las derrotas infligidas a los pretores L. Manilio y L. Calpurnio Pisón, siguiendo los ataques al sur del Tajo con la ayuda de los vetones, Roma trata de asegurar su posición más allá del Tajo, en territorio de lusitanos y vetones, continuando las llamadas guerras lusitanas comenzadas en el año 155 a. C. En este frente, están juntos los pueblos lusitano y vetón.
Lusitanos y vetones son de carácter indómito e independiente, atribuyéndoseles a hombres y mujeres gran arrojo y valentía personal.
A Púnico le sucede al frente de la rebelión Césaro, que en el 153 a. C. derrota las tropas del pretor de la Ulterior L. Mummio; aunque logra recuperarse, ocasionando numerosas bajas a los lusitanos en otras confrontaciones y derrotando a Cauceno después que Éste hubiese ocupado el Algarve y pasado al norte de África.
Con los pactos de Atilio Serrano en el 152 a. C., los vetones parecen sometidos al impero; pero la irracionalidad y salvajismo romanos después de los pactos y en el 151, hacen que los vetones sean acompañantes de los lusitanos en sus campañas en la Bética en este mismo año.
Tras la sucesión de Atilio por Servio Sulpicio Galva y de diversos contratiempos con los lusitanos, siendo derrotado por estos, Galva une sus fuerzas con Lúculo en el 150 a. C., forzando la rendición de lusitanos y vetones, prometiéndoles seguidamente el reparto de tierras; estas promesas son incumplidas y los que se presentan a la convocatoria son pasados a cuchillo y sus mujeres e hijos vendidos como esclavos en la Galia.
La diferencia de víctimas de la matanza de Galva entre los historiadores de la época, es desigual, confirmándonos Tito Livio que fue una carnicería inhumana.
Los enfrentamientos con Roma siguen en el año 147 a. C., siendo Viriato el jefe más importante de los pueblos lusitano y vetón.
Una de las aseveraciones sobre su nacimiento, trasmitida desde muy antiguo oralmente y recogida en forma escrita en el año 1654 por Gabriel Azedo, dice, que Viriato era natural del Guijo de Santa Bárbara, situado dentro de territorio vetón y en la zona más alta de toda la comarca de la Vera; con lo cual tendríamos un Viriato nacido en la Lusitania pero de etnia vetona. Otros sitúan su nacimiento en Monte Herminio (Sierra de la Estrella), ó en otros lugares como Zamora y Viseu.
Ninguno de estos datos está determinado por pruebas que lo demuestren con certeza.
La apreciación del Guijo puede tener cierto fundamento, ya que Viriato logró escapar a la matanza de Galva y según Valerio Máximo, los convocados fueron los Coerenses, Caluri y Calontienses; los dos primeros situados al norte del Tajo, entre los ríos Alagón, Jerte y Tietar y los Calontienses al sur, entre el Tajo y el Salor; los Caluri eran los ocupantes de la zona del Guijo.
La cercanía de los Coerenses y Caluri a la sierra de Gata, hace posible que la convocatoria de estos pueblos fuese en los terrenos situados en los llanos comprendidos entre Monte Hermoso, Moraleja y Coria, desde donde Viriato podría haber escapado a zonas de la sierra de Gata, o la parte oeste de la Sierra de Gredos; todos estos terrenos posiblemente bien conocidos por la mayoría de los que lograron escapar.
No cabe ninguna duda que estos alcanzarían mejor su objetivo en terrenos montañosos que en lugares llanos, sobre todo, siendo su dedicación el pastoreo, que como es sabido en aquella zona y época, se trataba de rebaños de cabras, con lo cual, estarían habituados a los sitios agrestes de la sierra.
Apiano da por hecho la fuga de Viriato en aquella matanza.
“Sin embargo unos pocos de ellos lograron escapar, entre los que estaba Viriato, quien poco tiempo después se puso al frente de los lusitanos, dio muerte a muchos romanos y llevó a cabo las más grandes hazañas”.
Otra de las incógnitas y también de difícil solución, es la ubicación del “Mons Veneris”, ya que las referencias sobre su situación, no llegan más allá de la mención del río Tajo y un monte de olivos; siendo también Apiano el que nos da este dato impreciso.
“Cruzó el río Tajo y acampó en un monte cubierto de olivos, llamado Monte de Venus. Allí lo encontró Plaucio y lleno de premura por borrar su derrota, le presentó batalla”.
En el año 140 a. C., la derrota infligida al cónsul Quinto Flavio Máximo Serviliano, hace que los romanos pacten con Viriato (aequis coditionibus) y este pase a ser considerado aliado del imperio.
Esta situación no duraría muchos años, en el 138 a. C., los romanos no conformes con el tratado llevado a cabo por Quinto Servilio Cepión, tratan de plantear unas nuevas negociaciones, asesinando a Viriato los propios oficiales encargados del pacto: Audax, Ditalco y Minurus, sobornados por Marcus Pompilius Lenas; siendo sometidos progresivamente lusitanos y vetones al imperio romano.
El sucesor de Viriato, Táutalus, pese a su entrega, nada pudo contra la fortaleza de las legiones romanas.
El reconocimiento a la fortaleza de estos pueblos, es admitido por los historiadores de la época, entre ellos Estrabón.
Geografía de Estrabón III, 3, 3. “Al septentrión del Tagos se extiende la Lusitania, la más fuerte de las naciones iberas”.
Las fuentes antiguas reconocen también la valía de Viriato como líder carismático y gran estratega, quedando para la historia su forma de plantear los ataques, llevando a cabo lo que hoy se denomina guerra de guerrillas.
El sometimiento de los pueblos lusitano y vetón y su pacificación, se produce plenamente durante la guerra sertoriana, entre el 82 y 72 a. C.
La condición y calificación de los habitantes de las zonas conquistadas por Roma, pasan en su evaluación de barbari, a ser considerados peregrini, con lo que se inicia el camino para que un día sus ciudades, federadas, inmunes, libres y estipendiarias, lleguen a alcanzar el grado de municipio romano; quedando fuera de esta posibilidad los peregrini dediticii.
Este sometimiento queda reflejado posteriormente en la guerra civil en la Península entre César y Pompeyo, en la que se lleva a cabo en el año 49 a. C. el reclutamiento por parte de los generales de Pompeyo de tropas auxiliares entre los vetones, las cuales, quedaron bajo el mando de Petreyo, legado de Pompeyo en la Lusitania.
Durante la época imperial, llega a formarse un ala ligera compuesta por vetones, considerados excelente jinetes, que pasan a formar parte del ejército romano; estas fuerzas están presentes durante la campaña llevada a cabo por las legiones romanas en la conquista de Britania. “Ala Hispanorum Vettonum Civium Romanorum”.
Leyenda de la lapida funeraria hallada en el hoy llamado Bath, Reino Unido.
L. VITELLIUS. MANTAI. F. TANCINUS. CIVES. HISP. CAURENSIS. EQ. ALAE. VETTONUM. C. R. ANN.XXXXVI. STIP. XXVI. H.S.E.
Lucio Vitelio Tancino, hijo de Mantao, ciudadanos hispanos de Coria, del ala de caballería de los ciudadanos romanos vetones, a los 46 años, 26 de servicio. Yace aquí.
Si es grande la fama de los vetones como excelentes jinetes, no lo es menos la de la rapidez de sus monturas, dando origen al mito de sus yeguas, al creer que son preñadas por el viento Céfiro.


Romanización, adopción de la cultura y civilización del invasor


Como núcleo más importante de la zona destaca Irueña, que según parece paso por diferentes etapas, primero como castro nativo, más tarde vetón; consiguiendo su máximo esplendor como oppidum romana, Urunia, con una población semejante a la que hoy día ocupa la parte amurallada de la ciudad de Ávila, aunque estos datos no están suficientemente constatados.
La construcción del castro fortificado, podría haberse llevado a cabo por gentes autóctonas, ante la llegada de los pueblos indoeuropeos en el primer milenio a. C. Estas gentes, como en el caso de los Lusitanos, serian no indoeuropeos y de substrato etnográfico ligur; considerando a los ligures los indígenas del neolítico de iberia, tal como escribe Luis Pericot; o la base de los pueblos prehistóricos como afirma A. Schulten.
Tanto Posidonio como Diodoro Sículo consideran a ligures e iberos de la misma raza mediterránea.
La raiz “ir(i)/la ciudad”, presente en el idioma vasco, que según Schulten es un relicto ligur, reforzaría la hipótesis de la construcción y ocupación de este castro por gentes no indoeuropeas.
El término común iri = la ciudad (variante del ibero ili), para referirse al castro, posiblemente debió ser utilizada por las gentes situadas bajo su influencia en aquella primera época.
El término, “la ciudad”, para calificar el núcleo más importante de la zona, también ha sido utilizado por los pueblos del alto Águeda, para nominar a Ciudad Rodrigo cuando aún era clara referencia comercial y administrativa de los pueblos del entorno; así mismo fue utilizado por los pueblos de San Martín de Trevejo, Villamiel y Eljas hasta 1958, a la que seguían considerando “su ciudad”, cuando aún pertenecían a este obispado.
El sufijo “ueña”, está documentado en el hidrónimo asturiano Güeña, derivado de su original el celta Onna=arroyo, río, agregado a la raíz ir(i) durante la ocupación del castro por los vetones.
La ocupación de la oppidum durante época visigoda, necesitaría de un estudio en profundidad para determinar de qué forma se vio afectada por la entrada de los pueblos germanos.
La leyenda “La cautiva de Irueña”, parece haberle dado continuidad durante la dominación árabe; aunque nada se puede afirmar sobre este tema al no existir documentación especifica al respecto.
En la Historia Civitatense de Don Antonio Sánchez Cabañas, en una donación hecha por Fernando II de León a la sede de Ciudad Rodrigo y su obispo don Domingo, aparece como nombre de la ciudad “Oronia, que ahora es dehesa de la Silla episcopal”.
Sus restos están situados en la ribera del río Águeda, antes de su paso por lo que es hoy el pueblo de Fuenteguinaldo y en su término municipal.
Las ciudades indígenas de la Lusitania, según Plinio en su Naturalis Historia, eran 36, todas ellas estipendiarías. Las condiciones en el régimen jurídico de menor privilegio de estas ciudades, eran impuestas por Roma ante la resistencia de los pueblos, en este caso lusitano y vetón, a su dominación, soportando también el pago de estipendios todos sus habitantes, así como las cargas militares y aportación de tropas auxiliares.
La población en el resto de la Lusitania, tal como la describe Estrabón para la mayor parte del territorio de Hispania, estaba poblado por aldeas ó pequeños asentamientos, exceptuando la Bética.
Esto nos puede llevar a considerar que la población al norte de la sierra, estaría compuesta por pequeños asentamientos bajo la influencia de los dos núcleos importantes de la zona, Irueña y Mirobriga (C. R.), cuya economía pastoril se extendería a todo lo largo del rio; quedando en un segundo plano y lejos de la importancia de estas, el asentamiento de la zona de Peñaparda.
En el año 27 a. C., Octavio Augusto lleva a cabo la reorganización administrativa de Hispania, dividiéndola en tres provincias: Bética, Lusitana y Tarraconensis; la Bética bajo mando directo del senado y Lusitana y Tarraconensis del propio emperador.
Hacia el 25 a. C., Octavio Augusto funda Emérita Augusta y en el 17 a. C. los pueblos de la Lusitania pasan a depender administrativamente de Ella.
Plinio NH, IV, 117, la Lusitania es dividida en tres conventos (partidos judiciales): el Emeritense (Mérida), el Pacense (Beja) y el Escalabitano (Santarem).
También según Plinio, la Lusitania contaba con 45 ciudades: 5 colonias, 1 municipio romano, tres ciudades de derecho antiguo latino y 36 ciudades estipendiarias.
Colonias: Augusta Emérita (Mérida), Metillensis (Medellin), Pacensis (Beja), Norbensis llamada Caesarina (Cáceres), son contribuyentes en ella Castra Servilia y Castra Cecilia; la quinta Scalabis llamada Presídium Iulium (Santarem).
Municipio romano: Olisipo llamada Felicitas Iulia (Lisboa).
Ciudades de derecho latino antiguo: Évora llamada Liberalitis Iulia y Myrtilis (Mértola) y también Salacia (Alcácer do Sal).
Vespasiano concede el “ius latii” a los habitantes de Lusitania (Hispania) en el 73-74 d. C.
Universae Hispaniae Vespasianus imperator Augustus iactatum (iactatus) procellis rei publicae Latium tribuit.
El emperador Vespasiano Augusto, lanzado en las turbulencias de la administración del estado, concedió el Lacio para toda Hispania.
Plinio el viejo-Naturalis Historia III, 3, 30.
El ius latii minus concedido por Vespasiano, fue un instrumento que incidió lentamente en la incorporación de la población indígena a la ciudadanía romana.
Con el mandato de la construcción del puente de Alcántara por Trajano en el año 98, la población indígena que habita al norte, sur, y oeste de la sierra y cuya ayuda tanto física como material es requerida para dicha obra, quedaría inmortalizada en los grabados de sus placas de mármol, a su finalización en el año 104.






Puente de Alcántara




MUNICIPIA PROVINCIAE. LUSITANIAE.STIPE. CONLATA, QUAE, OPUS. PONTIS.PERFECERUNT: Los Municipios de la Provincia de la Lusitania, que contribuyeron a acabar y perfeccionar este puente:
Entre estas ciudades libres de la Lusitania, que se gobernaban por sus propias leyes y magistrados, (siempre bajo la maiestas romana) estaban los Ciudadanos Lancienses, los Lancienses del lado de allá del Cuda, los Interamnienses y los Igaeditanos.
La situación exacta de los Lancienses, tanto Oppidanos como Transcudanos, hasta hoy día es un tanto supuesta, ya que las referencias escritas sobre su situación son escasas y poco concretas; teniendo además de algún dato epigráfico, la situación que de su mismo nombre se desprende. El término de los Transcudani, cuyo nombre indica relación y cercanía con referencia al Cuda, estaría situado hacia el oeste del río y en territorio de los lusitanos, siguiendo la dirección naciente-poniente para determinar su situación con relación al río; los Oppidanos que según Ptolomeo vivían entre los vetones, los sitúa el termino Augustal al norte de los Igaeditanos (Idanha-a-Velha), pudiendo haber estado asentados en una franja de terreno entre estos y el sur de los Interamnienses (Salvaleón), continuando sus asentamientos al este, bordeando el territorio de estos hasta el norte de la Sierra de Gata.
Estas informaciones, lo que sí parecen indicarnos, es la ubicación de estos pueblos en una relativa cercanía a la Sierra de las Mezas, donde está el nacimiento del Côa y punto de unión hoy día de las provincias de Salamanca, Cáceres y Guarda, uniéndose a esta por el sur y a poca distancia de las Mezas, Castelo Branco.








Nacimiento del Côa





La relación jurídica con estas ciudades libres, era fijada por Roma unilateralmente, siendo su potestad modificarla, estando sometidas al pago de tributos y como en el caso del puente aportando también su ayuda física, no teniendo la misma consideración que las federadas en su amparo. La exención del pago de tributos convierte a estas, en civitates liberae et immunes.
En los pequeños núcleos al sur de la sierra, cobran importancia Catóbriga, Celliarium, Ergastulum, y las villas romanas situadas en las fincas de Villalba y Nava del Rey en el término de Villamiel; esta zona posiblemente con una densidad de población más importante que el norte de la sierra en los pequeños asentamientos.
La romanización tanto en el norte como en el sur de la sierra, debió ser muy lenta ó inexistente fuera de las civitates.
En la parte norte de la sierra, debido a las condiciones poco actas para la agricultura, tanto por sus suelos ácidos como por las condiciones climáticas, la dedicación de los habitantes seria principalmente ganadera; sin embargo al sur de la sierra, las villas, se convierten en activos centros agrícolas, generalizando el cultivo de la viña y el olivo, así como el de los cereales.
Adriano ampliaría el acceso a la latinidad, “ius latii maior”, no solamente a los magistrados y sus familias, sino también a la curia y asamblea municipal, incluidos todos sus familiares.
En el año 212 d. C., el emperador Caracalla concede la ciudadanía romana a todos los habitantes del imperio que no fuesen esclavos (dediticii=sometidos).
La “deditio”, rendición ó capitulación formal de los habitantes de estas “civitates deditciae”, trae consigo, en algunos casos, su devastación, pasando a convertirse estos terrenos en “ager publicus”.
A medida que los romanos penetran en la Península, se hace necesario el dominio y control del territorio por la necesidad de moverse con rapidez, tanto para comerciantes, como para el trasporte de mercancías y por supuesto el movimiento rápido de las legiones. Esta necesidad se convierte en la urgente construcción de vías rápidas para una pronta vertebración de todo el territorio. Estas vías comienzan a construirse durante la época republicana, siguiendo caminos naturales y vías cartaginesas; teniendo un mayor incremento durante la época imperial y alto imperial.
Las principales vías que cruzaban la provincia de la Lusitania son: Vía Quinéa (Vía de la plata) que unía Emérita Augusta, Salmantica, Ocelo Duri (Zamóra) y Asturicam (Astorga) “iter ab Emérita Asturicam”.
Vía Colimbriana que comunicaba Salmantica - Miróbriga -Conimbriga.
Vía Dalmacia que unía a la vía principal Quinéa (Via de la Plata), desde Zamora, la población de Miróbriga (C. R.), para dirigirse desde esta hacia el sur, pasando posiblemente por Urunia y avanzando en su recorrido por el puente romano del Villar hacia la que hoy día es la población del Payo, para bordear la ladera de Jálama y seguir hasta Caurium (Coria). Posible ramificación de la calzada en Payo hacia el puerto de San Martín de Trevejo, esta, conservada en buen estado desde la carretera de Santa Clara hasta la entrada del pueblo; posiblemente, esta calzada, continuaría por el termino de Villamiel, Trevejo y lo que es hoy Cilleros, ramificándose en este punto hacia Egaeditania y Caurium y por otra parte enlazando desde San Martín de Trevejo con Ergastulum y las explotaciones mineras situadas en el termino de Valverde y la frontera portuguesa.





Puente del Villar



De las labores mineras que los romanos llevaron a cabo en esta zona, las más evidentes, sin duda, son las de Valverde del Fresno, Los Vieiros, a cielo abierto, con zanjas de unos 8 ó 10 metros de anchas y unos 8 metros de profundidad, siguiendo los filones estanníferos (filones con componentes auríferos) hasta dentro de la que hoy es frontera portuguesa; pudiendo haber existido otras en las laderas de Jálama, o en el término del actual Navasfrías, más difíciles de identificar por el paso del tiempo y las explotaciones mineras llevadas a cabo desde comienzos del siglo XX en toda esta zona; aunque la raíz “rúbeo” del actual Rubiós, antiguamente Rubeolos, denote la posibilidad de haber sido conocido ya por los romanos por el oro nativo que arrastran sus aguas, circunstancia que tampoco pasaría desapercibida para ellos en los demás ríos de la zona y el bardal, que continuaba siendo una llanura aluvial producida por los desbordamientos del río Roladrón.
También existen indicios de labores mineras romanas en el río Eljas y en Perales del Puerto.
Después que las dinastías Flavia y Antonina propiciasen la incorporación de los habitantes de las ciudades de Hispania a la ciudadanía romana y a la tribu Quirina, culminando este proceso la Constitutio Antoniniana ó Edicto de Caracalla; hacen posible hoy día, que debido a los descubrimientos epigráficos, se pueda afirmar que la mayor parte de las 36 ciudades estipendiarias que Plinio dice había en la Lusitania, habían pasado al final de imperio a ser municipios latinos, entre ellos, los cercanos a la Sierra de Gata y Sierra de las Mezas: Urunia, Caurium, Igaeditania, Interamnia, Lancia Oppidana y Lancia Transcudana.
Una de las principales aportaciones romanas, fue el derecho, que el gran jurista Ulpiano resumió en tres máximas: honeste vivere, alterum non laedere, suum cuique tribuere - vivir honestamente, no causar daño a otro y dar lo suyo a cada uno.



Invasiones de los pueblos germanos



El Chronicón del obispo Idacio, hace referencia a las invasiones de los pueblos germanos, describiendo el horror que se extendió por toda Hispania ante la crueldad de los invasores.
“Los alanos, los vándalos y los suevos entraron en Hispania en la era 447 (año 409). Los bárbaros que habían entrado en Hispania robaron y mataron como enemigos. Desenfrenados los barbaros por Hispania y recrudeciéndose por todas partes la peste, el tirano recaudador de impuestos robaba las riquezas y las provisiones guardadas en las ciudades, y los soldados las agotaban; la cruel hambre se extendió, hasta el extremo de que, forzados por el hambre, los hombres devoraron carne humana; […] Los hispanos que sobrevivieron a las plagas en las ciudades y fortalezas se sometieron como esclavos a los bárbaros que dominaban la provincia”.
En un principio, los alanos se establecieron en parte de la Lusitania, los vándalos asdingos hacia el sur y los suevos en el norte
Posteriormente penetraron los visigodos como aliados del imperio, con la necesidad de poner fin a la anarquía de estos invasores que habían arruinado la estructura administrativa romana.
En el año 468 d. C., los visigodos ocupan Mérida, extendiéndose por el oeste en toda la zona lusitana.
Durante la entrada de los pueblos germanos, con la destrucción de las ciudades y el saqueo de las zonas rurales y debido también a las dificultades planteadas por la presencia de los invasores, las plagas y el hambre, se origina en muchos territorios la dispersión de la población hispana en pequeños grupos, que sobreviven dedicándose a la ganadería y pequeños cultivos, llevándose a cabo los enterramientos en estas zonas, posiblemente ya, en sepulcros esculpidos en la roca, cerrándolos con grandes losas ante la presencia de fieras, que según el Cronicón de Idacio, “se habían acostumbrado a los cadáveres de los muertos por la espada, por el hambre o por la peste”.
Estas tumbas, debido a su escaso número, podrían haber sido utilizadas para enterramientos temporales, depositando los restos después de un cierto período, en osarios, en la misma zona.
En el área de Navasfrías existen algunos testimonios de estos sepulcros, unos con formas antropomorfas y otras no antropomorfas, diseminados por diferentes puntos, los más importantes, en el cerro de Cabeza Porquera (Vega de la Orden).
Cabe hacer constar que los agricultores que cultivaban estas tierras hace muchos años, hablaban de residuos de viviendas existentes en la ladera, los cuales iban apareciendo al arar los campos.
La dispersión de estas tumbas por diferentes puntos del término de Navasfrías, confirman la ocupación de la zona por pequeños núcleos de población estable, cuyos habitantes vivirían principalmente de la ganadería, cerca de las majadas; algunos de estos núcleos posiblemente ocupado por varias familias, como puede ser el caso de Cabeza Porquera y del Rotoro, entre otros.
Así mismo existe un grupo de tumbas en la cercana dehesa de la Genestosa, en el sitio donde se reúne el ganado, llamado el majadal.
En el concejo de Sabugal existen estas tumbas en pueblos vecinos de la frontera como Aldeia do Bispo y la Geosa da Raia; así como en las riberas del Côa.
La cercanía de estos pequeños núcleos, hacen posibles las relaciones entre miembros de los diferentes grupos, así como zonas comunes de pastoreo e intercambios de productos del campo y de ganados; como ha venido sucediendo entre pueblos contiguos.








Tumbas de Cabeza Porquera




Otros testimonios en la zona de la sierra, aunque estos en la provincia de Cáceres y posiblemente posteriores, son varias tumbas antropomorfas en el pueblo de Trevejo, junto a la iglesia y cercanas al castillo; así como vestigios visigodos, en Villamiel, “ Clodoveas de Recaredo “, tres flores de lis enmarcadas por círculos tangentes y también un grabado de San Sebastián.
Estos pueblos aunque están situados al sur de la sierra de Jálama, son cercanos al área de Navasfrías.


Obispado de Caliabria

Después de la incorporación de los suevos al reino de los godos, en el año 585, y de la creación de la sede Caliabriense a comienzos del siglo VII, se llevó a cabo en el año 653, la división diocesana de la Iglesia Hispánica, quedando como metrópoli de la provincia Lusitana: Emérita Augusta y sufragáneas de esta: Pax Julia (Beja), Olissipo (Lisboa), Ossonoba (Faro), Egitania (Idanha), Coímbra, Viseu, Lamego, Caliabria, Salamanca, Évora, Ávila y Coria.
De la sede episcopal visigoda de Caliabria, se tienen noticias con Servus Dei como asistente a los concilios IV, VI y VII de Toledo, años 633-638-646, firmando por antigüedad en los números 30, 23, y 18 como Obispo Caliabriense. Celedonio al VIII, año 653, con el número de orden 44. Aloario (Alvario) concilio de Mérida, año 666, firmando en último de los doce asistentes. Ervigio, concilios XV y XVI de Toledo, años 688 y 693, con los números 13 y 3.
Algunos historiadores defienden la existencia de un obispo más en Caliabria, posterior a Ervigio, ya que el último obispo de Caliabria fue muerto por los musulmanes junto con varios obispos más el año 717.
La existencia de al menos un obispo más después de Ervigio, es lógica, ya que en el concilio XVI de Toledo, Ervigio era el tercero por antigüedad de los asistentes y por tanto una persona de cierta edad para ocupar la sede 24 años más.
La silla episcopal de Caliabria, aunque de dudosa ubicación, parece ser, estaba ubicada en Castelo Calabre, (Almendra, Port.).
La historia civitatense de Don Antonio Sánchez Cabañas, se refiere al obispado de Ciudad Rodrigo cómo continuidad de la sede Caliabriense, aportando datos sobre su asentamiento dentro de la Lusitania y su donación a Don Domingo, nominado obispo de Caliabria y Ciudad Rodrigo; esta donación se hace extensiva a todos sus sucesores.
“Pues como estas gentes viniesen cuando los romanos eran señores de España, alcanzaron de ellos sitio para poder edificar dentro de la Lusitania, y entre los dos ríos Coa, llamado antiguamente Cuda y Águeda, que primeramente se llamó Gada, dieron principio á una ciudad, á la cual, por ser ellos calabreses, llamaron Calabria. La cual ciudad, como queda dicho, caía en la partición de Visseo y apartada desta ciudad de Ciudad Rodrigo más poco de ocho leguas. La cual ciudad está el día de hoy destruida, y sus ruinas se aparecen á una legua de la Fregeneda, villa bien conocida en el Abadengo, Obispado de Ciudad Rodrigo.
A este sitio llaman los naturales de aquella tierra la “Cabeza de Calabre”, por haber estado edificado sobre un monte, entre los dos ríos, como se ha referido.
En esta ciudad de Calabria puso el rey Recaredo, Obispo, el cual se intituló calabríense; y en el Concilio IV de Toledo, que se celebró en la iglesia de Santa Leocadia, año 634, en el tercer año del reinado de Sisenando, se halló el Prelado que regía esta iglesia, como consta de su firma, que dice: Siervo de Dios, Obispo Calabríense”.
La apertura del Concilio IV de Toledo se inicia el día 05 de Diciembre del año 633.
La concesión de la ciudad de Calabria al obispado de Ciudad Rodrigo, se lleva a cabo en Enero de 1171 por Fernando II, Rey de León.
“Addo etiam, vobis illam cívitatem calabriam, que iacet inter Cudam et Aguedam cum ómnibus directis et pertinenciis suis,”

domingo, 1 de agosto de 2010

Entorno próximo.

Del Tajo al Duero.

Huellas en el Paleolitico Inferior.
Las referencias del comienzo de la evolución de la especie humana, aparecen en zonas muy alejadas de lo que hoy es la frontera portuguesa en su confluencia con la sierra de Gata.
Los primeros pobladores de los que se tiene constancia hasta ahora, aparecen en la Península durante la época glacial, Glaciación Günz, en el paleolítico inferior, contrastado por estudios realizados en Atapuerca, cifrando la fecha de aparición del “homo antecessor“ hace 800.000 años; aunque las investigaciones amplían cada día más la antigüedad de esta aparición en la península.
También en el paleolítico inferior, y esto mucho más cercano a estos parajes, E Jalhay y A do Paço, indican 173 estaciones en Portugal, situadas la mayor parte en zonas de la costa occidental, exceptuando las del río Caia, en las proximidades de Elvas.
Estas estaciones irían aumentando hacia el interior, en las depresiones de los ríos, primero en el Tajo y más tarde en el norte, riberas del Agueda, Tormes y Duero, cuando las condiciones climáticas en la costa fueron más desfavorables. Las estaciones con frecuencia contienen fosiles de mamiferos y moluscos; así como restos de industrias liticas.
Hacia el interior y mucho más cercanos a la Sierra de Gata, en la parte Sur, ocupados en época interglacial, Mindel-Riss, nos encontramos los Yacimientos Achelenses del Rincón del Obispo, en la zona de Coria, datado en unos 300.000 años a C. y el del Sartalejo, en el termino de Galisteo, datado en unos 250.000 años a C., con industrias líticas de endidores, lascas de tipo Levallois, raederas, buriles, cuchillos, puntas de flechas y cantos bifaciales trabajados.
También en las riberas del Tormes, cercanos a Salamanca zona oeste, el Padre Moran ha llevado a cabo el estudio de varios yacimientos achelenses, con cuarcitas de grano grueso, trabajadas toscamente con tallas faciales y bifaciales; aunque sin determinar la época.
Estas ocupaciones, debido a las condiciones climáticas en las que comienza el desarrollo y evolución del genero homo, fueron en exceso complicadas, aunque de suma importancia para el desarrollo de la vida; ya que las glaciaciones con fuerte disminución de las temperaturas y grandes zonas cubiertas de hielo, influyeron decisivamente en la flora y en la fauna. Los periodos de grandes fríos, épocas glaciales, se alternaron con otros más cálidos, épocas interglaciales. Estos cambios condicionaron la forma de vida de la especie humana, dependientes de la caza y de la recolección, obligandoles a constantes desplazamientos en busca de alimentos, pudiendo estos, sobrepasar las 50 leguas año.
La falta del fuego cuya utilización se supone generalizada hace aproximadamente unos 400.000 años, les obligo si cabe con mayor necesidad en épocas anteriores, a buscar refugios y fabricar vestidos con pieles de animales en las épocas de grandes fríos.
La fauna de la península tuvo algunos cambios, ya que a los mamíferos más importantes existentes, como el elefante, bisonte, ciervo real, oso de las cavernas, caballo salvaje, lince, jabalí, uro, cabra montesa ibérica, liebre, lirón y conejo, se unieron otros característicos de los sitios fríos, el mamut, rinoceronte peludo y reno.
En uno de estos periodos interglaciales vivieron en el centro de Portugal, el hipopótamo, la pantera y la hiena rayada; posiblemente muy cercanos o en estas mismas montañas.

Paleolítico Medio.
Las decadas posteriores en los que aparecen los primeros indicios del homo Neanderthal (90.000-28.000 años), no fueron precisamente idóneos para su asentamiento en la zona de la Sierra de Gata; pues en el Wúrm, la última glaciación del cuaternario superior europeo, desarrollada al final del pleistoceno, el Sistema Central hace unos 50.000 años, a partir de la sierra de Béjar, presentó glaciares en todas las vertientes alrededor de los picos Trampal 2.425 m y Calvitero 2.401 m, cuando el límite de las nieves permanentes se encontraba en esta zona en los 1.800 m, coincidiendo la Sierra de la Peña de Francia, de 1.723 m, con el límite climático de nieves permanentes y no encontrándose en esta huellas de glaciación. Las demás cumbres que componen el Sistema Central hasta la frontera portuguesa, son menos elevadas, y por tanto por debajo de los limites de glaciación, Canchera Pico Tiendas 1.590 m, Bolla 1.519 m, Bolla Chica 1408, Jañona 1.367 m, Jálama 1.492 m, el Espinazo 1.332 m y Las Mezas 1265m, que aunque no presentaron glaciares, sufrieron las consecuencias de los inviernos largos con grandes nevadas y temperaturas muy bajas. En su continuación, el Sistema Central en la zona oeste, presento glaciares en cotas más bajas; en la Sierra de la Estrella, de 1991 m, a partir de los 1600 – 1650m. La Serra do Açor 1349 m y la Serra de Lousa 1202 m, por debajo del limite en esta zona, no presentaron glaciares.

Paleolítico Superior y Epipalolitico.
La desaparición del hombre Neandertal, en los primeros 7.000 años del Paleolítico Superior, dejo como único ocupante de la Península al homo sapiens-sapiens.
Durante la última Máxima Glaciación, hace 22.000 años, comprendida también dentro de la Glaciación Würm, las condiciones climáticas serían más severas; ya que el frente polar en el Atlántico llegaría a casi toda la costa Oeste peninsular, bajando la temperatura de las aguas a medida que se iba hacia el Norte.
A partir de los 40º de latitud, hasta donde llegaban los iceberg procedentes del Manto Laurentino y Finoescandinavo antes de descongelarse, la temperatura de las aguas no llegaba a superar los 10º; coincidiendo esta latitud justamente con la parte sur de la Sierra de Gata, e incrementando las malas condiciones los vientos polares que alcanzaban toda la costa atlántica.
Durante esta época, en las costas del norte de la Península se llegaban a alcanzar temperaturas aún más bajas, situándose en las estaciones del verano en un máximo de 8º y en invierno en una media de -5º; bajando también las cotas de glaciación y situándose en algunos casos en los 1000m. de altura.
Estas condiciones tan desfavorables en las costas, llevarían a sus pobladores a desplazarse hacia el interior en busca de alimentos y al abrigo del frente polar, siguiendo los cauces de los ríos e instalándose en la confluencia del Duero y el Côa; ya que las condiciones aun serian más desfavorables en las zonas altas del interior.
La deglaciación, comienza hace unos 18.000 años, logrando establecerse un clima relativamente templado al final del subperíodo Magdaleniense (de una antigüedad que se sitúa entre 15.000-10.000 años).
La presencia más cercana y más antigua del hombre sapiens-sapiens conocida hasta ahora, data del subperíodo Auriñaciense (30.000 - 25.000 años) y se encuentra alejada de la zona, al Sur del Tajo, y a unos 125 Km., en la cueva de Maltravieso, El Calerizo (Cáceres); adjudicandole las investigaciones llevadas a cabo una antigüedad próxima a los 30.000 años.
En Portugal, en Foz Côa, los grabados rupestres al aire libre, según los estudios realizados, parecen asegurar la presencia humana en la Riba Côa a finales del Gravettiense ( 25.000-18.000 años), en las primeras fases del periodo postglacial.
Pero la presencia más cercana la encontramos a unos 60 Km., aguas abajo del río Águeda en la estación rupestre de Siega Verde, en las proximidades de Castillejo de Martín Viejo, Villar de la Yegua, y Villar de Argañan, con una antigüedad sin determinar exactamente, pero que se sitúa aproximadamente a principios del Solutrense ( 18.000-15.000 años).
En principio la presencia humana aparece alejada de lo que es el Sistema Central, en zonas más bajas y por tanto más cálidas, pero cerca de los ríos, como es el caso también de Mazouco ( Freixo de Espada-a-Cinta) al aire libre y cerca del Duero.
Con la subida de las temperaturas en el holoceno, el hombre se refugia en zonas montañosas, penetrando en valles como las Batuecas, con pinturas rupestres aún en estudio, pero posiblemente enlazando ya con el final del neolítico.

Neolítico, presencia muy cercana.
Sin que se pueda demostrar la presencia estable del hombre en el área de Navasfrías por la falta de elementos que así lo testifiquen, sí podemos pensar en su presencia al menos como zona de caza y pastoreo en el Neolítico, o como muy tarde en el Calcolítico, por la presencia de monumentos megalíticos y dolménicos en diferentes puntos, en un circulo con radio no superior a 15 ó 20 Km.
La mayor parte de estos monumentos funerarios se encuentran en mal estado, caso de Casillas de Flores o Fuenteguinaldo. En otros casos donde existen más indicios de presencia humana, como es el Concejo de Sabugal, en el alto Riba Côa y al abrigo de la Sierra de las Mezas, algunos han desaparecido, pero tenemos referencia de ellos por las memorias parroquiales de Gaspar Simoes, año1758, en las que describe en aquella época la existencia de 5 dólmenes en Ruivós, 2 en Aldeia da Ribera, 1 en Cardeal y 1 en Bendada, en campo abierto, y cada una de ellas de 5, 6 ó 7 piedras verticales de 12 ó 14 palmos, arrimadas unas a otras en circulo, y sobre ellas una laja en forma de mesa formando la cámara funeraria. En estas cámaras se hallaron otras piedras pequeñas, que según la descripción que de ellas hace Gaspar Simoes, son catalogadas como hojas de sílex y hachas de piedra pulida.
La desaparición de estos monumentos funerarios, ha sido casi siempre debido a la utilización que hizo el hombre de estos materiales para la construcción de viviendas y cercados de fincas; aunque otros han desaparecido simplemente al quedar sepultados con el paso del tiempo.
Joaquín Manel Correia nos describe los restos de la única anta existente a comienzos del siglo XX en Ruivós, próxima a la capilla de San Pablo; compuesta ya solamente por tres piedras, una de 6 palmos de altura, otra de nueve palmos y medio y dos palmos y medio de grosor.
En Alfayates, últimamente se ha descubierto un dolmen en las proximidades del convento de Socaparte, compuesto por tres piedras de granito en posición vertical y situadas en forma de U.
En la Beira Alta, se conservan aún en buen estado las antas de Pêra do Moço (Guarda), Casal da Pedra de Anta, en Malhada Sorda (Almeida); y monumentos megalíticos en las proximidades das Ïnguias y do Monte do Bispo, concejo de Belmonte; todo esto hace pensar en un posible enlace con los pobladores de las riberas del Tajo y del bajo Riba Côa de épocas anteriores.
Por otra parte, son conocidos en la Sierra de Gata los dólmenes de Robledillo de Gata, de Hernán Pérez y Montehermoso; así como los restos de Castillejos, hachas pulimentadas, piedras de moler manualmente, restos de cerámica e incluso puntas de flechas.
A parte de todos estos monumentos funerarios más cercanos, en las Beiras los megalitos son cuantiosos, cifrando en 300 los de la Beira Alta, distrito de Viseu y 120 los de la Beira Litoral, identificados por Leisner y Ribeiro 1968 y datando su construcción en los primeros 250 años del IV milenio a C.
Los Ligures protohistóricos, parece ser, están ligados directamente con la cultura megalítica extendida por casi toda la península, ocupando principalmente la zona oeste.
Esta es la primera denominación genérica empleada por los griegos para designar a los antiguos habitantes de la Península.
El profesor A. Schulten, considera Ligur a toda la península, antes de la entrada de los iberos. Los Ligures, son considerados así mismo el sustrato etnográfico de la Península, por otros muchos autores.
Según el filólogo alemán Wolf, los Ligures, fueron indoeuropeizados por una rama de los ilirios, los Carnoilirios.
En cierta manera el pensamiento de Menéndez Pidal, coincide con esta teoría, considerando que el Ligur clásico era un idioma no indoeuropeo, fuertemente indoeuropeizado.
La teoría de la llegada de los ilirios a la Península aproximadamente hacia el año 1000 a C., es defendida por Pokorny y Almagro Basch; aunque Menéndez Pidal considera que además de ilirios fueron Ambrones también los que penetraron en esta época, anteriormente a la entrada de los celtas. Todos estos pueblos parecen provenientes de la cultura de los campos de urnas.
Con la certeza que dan todos los hallazgos expuestos anteriormente, de presencia humana, algunos en zonas cercanas y al parecer bastante pobladas, podemos estar casi seguros de su presencia en el área, por la evolución del hombre y su dedicación a la agricultura y la ganadería, dada la abundancia de agua y pastos, aunque fuese exclusivamente como zona de pastoreo.
A falta de estos testimonios, la toponimia que aún perdura en el término municipal de Navasfrías, posibilita la certeza de ocupación de estos terrenos en épocas precelticas.
Gorgollón, (borbollón “borb”, según Menéndez Pidal, raíz Ligur Iliria, i. e. = agua abundante) “Gorg”, onomatopeya del ruido que produce el agua en los manantiales, forma anterior a la de borbollón y tan antigua como el mismo lenguaje.
Salama, Ligur – Ilirio, i.e., “sal“= agua, “am(m)a” = madre; agua madre, manantial, fuente.
Navas Frías, nava, topónimo vasco, “naba”= valle próximo a la montaña.
De época posterior, Rubeolos, hidrónimo, raíz lat., “rubeo” = estar rojo, derivando progresivamente, Rubioso > Rubiós.
Este hidrónimo, es con toda probabilidad debido al arrastre por el río de menas de oro, ya que actualmente aún se pueden encontrar.
Es conocida la búsqueda de minerales, durante la dominación de Roma, en toda esta zona, quedando más constancia en Valverde del Fresno, Eljas y Perales del Puerto.
El topónimo nava, atendiendo a la relación de los ligures con el pueblo vasco, conclusión de Schulten al afirmar que el idioma vasco es un relicto Ligur; seria claramente precéltico.
Con la teoría de otros autores, considerando afinidad entre los idiomas vasco e ibero, nos llevaría a encuadrar este topónimo como de sustrato vasco-ibero; con la misma conclusión que podríamos llegar anteriormente, la ocupación en épocas precélticas, si no estables, al menos con ocupaciones periódicas durante la época de pastos, dada la cercanía al castro Ibero de Irueña, a unas tres leguas aguas abajo del río Águeda.


XXº P.